INTERNACIONAL

Lejos de amedrentarse, el régimen norcoreano redobló ayer sus amenazas contra Estados Unidos y aseguró que los ensayos nucleares continuarán. “Realizaremos más pruebas de misiles semanales, mensuales y anuales”, dijo a la BBC el viceministro de Relaciones Exteriores del país, Han Song-Ryol. Paralelamente, el Embajador de Corea del Norte ante la ONU, Kim In-Ryong, advirtió que una guerra nuclear podría estallar en cualquier momento si Washington continúa con lo que calificó como provocaciones en la península coreana.

“Si Estados Unidos se atreve a optar por una acción militar, Corea del Norte está lista para responder en cualquier modalidad de guerra’’, aseveró Kim.

Las amenazas de los funcionarios norcoreanos se produjeron después de que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, advirtiera a Pyongyang que la Administración de Donald Trump no tiene miedo de actuar. “Sólo en las últimas dos semanas, el mundo fue testigo de la fuerza y la resolución de las acciones de nuestro Presidente tomadas en Siria y Afganistán”, sostuvo Pence durante una rueda de prensa conjunta con el Presidente interino de Corea del Sur, Hwang Kyo-ahn, en referencia al lanzamiento de misiles Tomahawk y la llamada “Madre de todas las bombas”, respectivamente.

“A Corea del Norte no le iría bien si pone a prueba su determinación o el poder de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en esta región”, agregó el vicepresidente, quien inició el domingo una gira asiática. No obstante, Pence también afirmó que Washington buscaría la seguridad a través del diálogo y medios pacíficos, abriendo así la puerta a unas posibles negociaciones con el régimen. Aunque Corea del Norte no realizó un nuevo ensayo nuclear el pasado fin de semana, como se preveía, sí realizó un fallido lanzamiento de misil, prueba de que la Administración Trump todavía no ha hallado la manera de frenar las pruebas armamentísticas del Gobierno de Kim Jong-un. Como sus predecesores, el Presidente estadounidense cuenta con tres opciones: una acción militar que podría desencadenar una guerra; presionar a China para que imponga sanciones más duras a su vecino o establecer un acuerdo con Pyongyang que requeriría grandes concesiones sin garantía de que el régimen cumpla con sus promesas. Hasta la fecha, Trump ha intentado mostrar a la par resolución y ambigüedad, sugiriendo en varias ocasiones que está abierto a las tres opciones.

Ayer, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, afirmó que Estados Unidos no tiene previsto imponer líneas rojas a Corea del Norte. “No creo que verán al Presidente trazando líneas rojas en la arena. Las acciones que tomó en Siria han demostrado que este Presidente va a tomar acciones decisivas”, indicó Spicer.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

Con la red más extensa de periodistas profesionales cubriendo México, REFORMA es la institución informativa con más credibilidad y prestigio del País.


Twitter

Facebook