AUTOMOTRIZ

Su función es simple: llamar la atención.

 

CIUDAD DE MÉXICO 18-Ago .- Puede que tenga más de 30 años. Sin embargo, con la llegada de su octava generación, al Toyota Camry se le quitó lo seriecito. De hecho, puedes olvidarte de casi todo lo que sabías, pues fue rediseñado hasta quedar irreconocible. En su versión SE, la más deportiva, la parrilla es negro brillante e integra un efecto de malla que se suma a dos entradas de aire simuladas.

 


Sí, simuladas, su función es simple: llamar la atención. Y vaya que todo en el exterior es un imán de miradas. 

 


No sólo llega 20 centímetros más ancho y 25 más bajo, sino que cuenta con escape doble cromado, alerón trasero y llantas de aleación negras de 18 pulgadas.

 


Pero no sólo es la apariencia, mantiene el motor de 2.5 litros de 4 cilindros, pero ofrece 23 caballos de potencia más que su antecesor, al alcanzar 201. Además, cuenta con transmisión automática de 8 velocidades y paletas de cambios al volante. La cabina también tiene lo suyo, pues integra cargador inalámbrico para smartphone, sistema de infoentretenimiento con pantalla de 7 pulgadas y asientos en piel. Eso sí, esta versión sólo cuenta con una entrada USB, pero con sistema de carga inalámbrica para el smartphone.

 


Al final, poco importó que éste sea el vehículo más vendido en Estados Unidos durante 15 años consecutivos, durante el cambio de imagen, los diseñadores incluso se atrevieron a rediseñar la tipografía de la insignia y separaron cada una de las letras que conforman la palabra Camry para así reescribir su leyenda.

 

 

 

Escrito por Isaac Flores / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


Twitter

Facebook