ENTRE MUROS

Al este de la capital italiana se erige un nuevo complejo que concentra residencias, áreas comerciales, oficinas, estacionamientos y una sucesión de espacios públicos.

 

Proyectado por los arquitectos Maria Claudia Clemente y Francesco Isidori, de la firma Labics, el lugar cubre un terreno anteriormente ocupado por un depósito de camiones públicos y flanqueado por una nueva estación de trenes, vivienda pública y una plaza.

 

A la forma irregular del lote de 11 mil metros cuadrados, alargado y estrecho, se suma la presencia de un edificio construido en los 80 en el lindero este, a lo que se adaptaron los creativos.

“Con nuestra intervención, intentamos trabajar en el espacio sobrante con el fin de crear un discurso continuo a lo largo del terreno. Por un lado, buscamos conectar todos los elementos existentes y, por otro, establecer una fuerte relación con el contexto, especialmente el barrio habitacional”, expuso la arquitecta Clemente.

 

“La estética de Città del Sole aparentemente contrasta con la arquitectura circundante, pero su esencia estructural es similar: la alternancia de sólido y vacío, el cambio de escala, el uso de direcciones no ortogonales y el espacio público”.

 

La integración con el contexto se da, entonces, más por el fondo que por la forma. El uso de vidrio y aluminio para exteriores en los nuevos edificios contrasta con los muros de aplanado de las casas vecinas, pero los trazos con que se definió la distribución de los volúmenes se adaptan al tejido urbano preexistente.

 

DISEÑO DE LO PÚBLICO

Una porción del edificio que se ubicaba en el lugar se convertirá en una biblioteca pública. Éstas componen lo que los arquitectos denominan “arquitectura de fondo”, término que se refiere a un enfoque que se centra más en los volúmenes y las relaciones entre lo sólido de las fachadas individuales. 

 

Si bien se puede distinguir la función de cada uno de los edificios por ligeras diferencias en el aluminio de sus fachadas, lo que les da carácter es la definición de los espacios abiertos.

 

“Creemos que la verdadera innovación de Città del Sole yace en la concepción del espacio público, que intentamos estructurar no como lo sobrante, sino como una entidad autónoma”, expuso Isidori.

 

“La idea de extenderlo a los techos de los edificios de menor altura representa un intento de darle continuidad al dominio público, redefiniendo su relación con lo privado”. Las áreas abiertas y de uso común no se limitan al nivel de calle, donde se acomodan las zonas comerciales, sino que se extienden por pasarelas elevadas, lo que lo convierte en un espacio público de mayor complejidad y tamaño.

 

Dicha propuesta se basó en la Colina Capitolina y la Piazza del Quirinale, lugares públicos en Roma que, por su ubicación en la cima de colinas, se relacionan de manera única con la ciudad.

 

“La posibilidad de tener espacio público en diferentes niveles mejora las experiencias de los ciudadanos y mejora los comportamientos sociales, como pasa en ciudades históricas”, agregó Clemente.

“La gente ama caminar en la ciudad, encontrar un lugar protegido para detenerse y sentarse de manera informal en una escalera, o simplemente encontrar una perspectiva distinta del espacio para disfrutar de un helado”.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


Twitter

Facebook