ENTRE MUROS

Creado en el siglo 14, este palacio en Palma de Mallorca fue modificado por las firmas Flores & Prats Architects y Duch-Pizá para convertirse en un edificio público, abierto a toda la ciudad y enfocado en la cultura.

 

En los más de 600 años que han pasado desde su construcción, Casal Balaguer ha sido intervenida en dos ocasiones importantes: una renovación en el siglo 16, seguida por una expansión en el 18. A raíz de esta última modificación surgió, según los líderes de Flores & Prats, el componente más grande del edificio, así como el que le daba carácter cuando empezó la más reciente intervención.

“Las diversas fases del palacio no estaban articuladas entre sí, con diferentes geometrías que no coincidían y producían discontinuidades entre las partes de la casa”, expuso la arquitecta Eva Prats.

 

“El proyecto se enfoca en las diferentes fases de crecimiento con el fin de articularlas. “El cambio de programa nos dio el reto de lograr la renovación sin limpiar demasiado el edificio, para así conservar el misterio, la sutileza y la sorprendente secuencia de espacios que la historia le da”.

 

Este esfuerzo se aprecia en la serie de arcos y columnas de piedra que coexisten con cuerpos de concreto expuesto y con ventanas irregulares enmarcadas en madera. El actual aspecto del casal responde, además, a la manera en que la firma arquitectónica concibe la intervención de espacios antiguos: incorporar el proyecto contemporáneo a las “ruinas” para crear una nueva realidad.

“El edificio final es el resultado de las múltiples manos que lo han tocado, entre las cuales las nuestras son unas más. Queremos añadir nuestro trabajo a lo que encontramos sin poner distancia física o conceptual con respecto a la historia del edificio.

 

“Ahora, cuando se visita el edificio, no se puede determinar qué elementos son de qué periodo, pero se disfruta en una circulación continua que atraviesa tiempos y que los funde en una nueva realidad”, dijo el arquitecto Ricardo Flores. 

 

PROCESO CONSTRUCTIVO

El actual estado de Casal Balaguer fue un trabajo de largo aliento, pues la fase de diseño inició en 1996 y fue seguida por tres distintas etapas de construcción, relacionadas principalmente con la necesidad de conseguir fondos para cada una.

 

La primera fase de su edificación, iniciada en 2009, incluyó el uso de concreto para la construcción de unas escaleras y un elevador en lo que solía ser un patio, así como una galería en el nivel del mezzanine.

 

“Construimos un nuevo techo, con estructura de madera y tejas, para evitar que la lluvia siguiera deteriorando las habitaciones interiores. Esto permitió también hacer habitable el nivel superior del edificio, hasta entonces inaccesible”, expuso Flores.

El techo juega, además, un papel preponderante para el recorrido de los visitantes, pues, mediante la creación de una serie de claraboyas, los arquitectos diseñaron un camino orgánico que se define por la entrada de luz natural. En 2012 inició la segunda etapa constructiva, que consistió en abrir múltiples espacios que con el tiempo se habían subdividido y en agregar las ventanas con marcos de madera ubicadas en el mezzanine. 

 

“Se hicieron nuevos cimientos y se reforzaron las columnas y arcos en la planta baja. Ésta fue la operación más complicada en el edificio desde el punto de vista de su estabilización”, comentó Prats.

 

Durante la última etapa, que dio inicio en 2014 y concluyó recientemente, se restauró la fachada del edificio y se rehabilitó el nivel elegido para funcionar como museo, usado antiguamente para habitación.

Escrito por Andrea Martínez de la Vega / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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