ENTRE MUROS

La nostalgia fue el punto de partida de la remodelación hecha por Arquitectura en Movimiento Workshop en esta casa ubicada en un campo de golf en Torreón, Coahuila.

 

Aunque en un principio los creativos del taller sugirieron al cliente hacer un proyecto completamente nuevo, él se rehusó debido a que buscaba retomar la vivienda en la que había transcurrido su infancia.

Así, esta residencia original de los años 70 duplicó su tamaño, pues se agregaron casi 500 metros cuadrados, y resurgió como una novedosa propuesta residencial que potencia el valor espacial original y ofrece todas las comodidades.

“La vista es espectacular, pero la casa no le hacía justicia. De hecho, no tiene un jardín definido, se convierte en el campo de golf. En un principio la intervención iba a ser de un 20 por ciento, pero cuando empezamos, el cliente nos dijo que le fuéramos metiendo. Ésta quedó en un estilo mexicano contemporáneo, no es muy moderna, pero tampoco muy tradicional”, describió Fabio Correa, socio del despacho.

Los arquitectos comenzaron por desnudar la estructura original y demolieron la losa de la estancia para convertir esta zona en un gran volumen de doble altura, el cual cuenta con ventanales completos en las fachadas posterior e interior para lograr una conexión con el jardín y la alberca.

“El reto fue hacer ampliaciones e intervenciones manteniendo la estructura, haciéndola funcional con estas partes nuevas y el resultado final fue muy bueno. Es una casa pensada para hacer eventos, en la que hay muchos escenarios, pero las transiciones en cuanto a materiales están muy bien logradas”, destacó Correa.

RENOVADA Y NATURAL

El programa realizado por el taller se complementó con la creación de un área social enmarcada en madera, estancia con chimenea en granito negro absoluto, así como muros cubiertos en laja que crean un ambiente de renovación e intimidad.

El uso de la luz, tanto artificial como natural, destaca en este proyecto junto con el manejo de materiales naturales, como nogal, superficies de mármol y piedra galarza.

Dentro de los espacios de nuevo diseño destaca la recámara principal. Ésta cuenta con 150 metros cuadrados en los que se distribuyen un área para dormir, escritorio, zona de lectura, sala de estar y mesa de café, además, una iluminación perimetral
y cenital enmarcan el vestidor y baño en mármol arabescato italiano.

Escrito por Natalia Barraza / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


Twitter

Facebook