ENTRE MUROS

Los 175 metros cuadrados que tiene este hogar fueron completamente modificados para reinterpretar lo existente pero con una visión contemporánea.

 

CIUDAD DE MÉXICO  6-Ago .- Un departamento creado en los años sesenta sufrió un atractivo proceso de remodelación que le vino a dar un completo cambio y mejora en sus interiores. Obra del despacho Weber Arquitectos, bajo la autoría de la arquitecta Anina Schulte-Trux, el inmueble se localiza en la Colonia Polanco, frente al Parque Lincoln.

 


Los 175 metros cuadrados que tiene este hogar fueron completamente modificados para reinterpretar lo existente pero con una visión contemporánea.

 


"El proyecto se adaptó al estilo modernista original y a los objetos que ya estaban ahí. A la vez, incorporó un sentido renovado, con piezas nuevas. El resultado fue un ambiente donde se reúnen muebles y objetos clásicos con otros de línea sobria y actual", señaló Schulte-Trux. 

 


Los muros se pintaron en diferentes tonalidades de gris, las cuales, junto con el blanco de los plafones y las trabes, permiten que sobresalgan las puertas blancas con molduras y los muebles de época. 

 


La antigua cocina ahora se convirtió en una cocina-lounge abierta, con todo dispuesto para la comodidad de anfitriones e invitados. En ella predomina la barra, que funge también como cava. Los sillones nuevos combinan con el resto del espacio y el piso de pasta elaborado especialmente para esa área.

 

ELEMENTOS DECORATIVOS


En la sala y el comedor se retapizaron los sillones, que ahora conviven con detalles contemporáneos diseñados ex profeso, como la mesa de centro de mármol blanco, en el estilo sobrio de los muebles nuevos. Ahí presiden el espacio xilografías de Dali sobre la Divina Comedia, de Dalí, mientras que un antiguo candil de baccarat pende sobre el comedor.

 


"La colección de arte incluye gallos y caballos de Chucho Reyes, un Cristo de Siqueiros, dos retratos de Diego Luz y uno de Marilyn Monroe, entre otras obras notables.", añadió la creativa.

 


Para la recámara principal se creó un espacio íntimo con libreros y un vestidor, todo unido por lambrines blancos con molduras, lo que genera homogeneidad en cada ambiente y una nueva disposición del baño. 

 


En los sanitarios incluso se cambiaron los muros, se adaptaron espejos, iluminación y muebles diseñados a la medida, con respeto al estilo original. 

 


El contraste se logró en la sala de TV y la biblioteca, con sus muebles en madera de nogal y tonos más obscuros. Los sillones son de un morado intenso que le confiere un ambiente más sobrio frente al resto del departamento.

 


Escrito por Staff / Agencia Reforma

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