VIDA

Si para un adulto obtener un trasplante es complicado, para un niño, la dificultad es mayor.

 

Para los menores, la escasez de órganos aumenta porque en el País son pocos los niños con muerte cerebral y, en estos casos, el familiar es aun más reticente a donar.

 

A ello se suma que difícilmente el órgano de un adulto puede ser compatible con un niño, explicó José Salvador Aburto Morales, director del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra).

 

Actualmente, en México, al menos 808 niños de entre 1 y 17 años están en lista de espera de un órgano, confirmó el funcionario. En el País son pocos los niños con muerte cerebral y, por tanto, se acota la posibilidad de donación, explicó el especialista en entrevista.

 

“Solamente en 2016 tuvimos 509 casos de donantes multiorgánicos de personas fallecidas con muerte encefálica, y de ésos solamente 77 fallecieron en el rango de las personas consideradas pediátricas. “La única opción que tienen de recibir un órgano los pacientes pediátricos es de los que fallecen, pero, cuando un niño fallece por muerte cerebral, es un tema muy sensible y hay una resistencia importante de la familia.

 

“Hemos visto que, cuando muere un adulto, es probablemente más fácil que accedan a la donación”, apuntó. Además, no siempre el órgano de un adulto puede asignarse a un niño y tendrían que tomar en cuenta la gravedad del paciente, la compatibilidad y los beneficios esperados, entre otros criterios médicos, explicó el director del Cenatra.

 

Órganos como el hígado o el corazón de un adulto, señaló, difícilmente son compatibles con un niño, pero en órganos como el riñón sí puede existir compatibilidad. Aunque para el Sistem Nacional de Trasplantes la atención a los pacientes pediátricos es prioridad, persiste la escasez de órganos.

 

En el País hay un pendiente en fortalecer los programas de trasplantes infantiles, consideró el especialista. Uno de los retos inmediatos, consideró, es expandir los programas de trasplante de órganos pediátricos a hospitales regionales del interior de la República y promover la especialización de expertos que realicen este tipo de cirugías en menores de 18 años.

 

“Son un grupo prioritario al cual se le debe de poner especial atención. Actualmente, no todos los hospitales en México tienen atención a pacientes pediátricos. “Donde hay grandes hospitales se pudiese promover que se convirtieran en centros regionales donde se concentre la mayor actividad de trasplantes tanto para trasplante de adultos como pediátricos. Eso sería una gran oportunidad para ocupar la infraestructura que se tiene”, propuso.

 

Asimismo, dijo, se debe integrar un registro nacional de pacientes con enfermedad renal por entidad federativa para conocer sus necesidades por edades.

 

De acuerdo con la estadística del Cenatra, de los 808 niños que están en lista de espera, 358 requieren un riñón, 308 una córnea, 105 un hígado, 19 un trasplante de médula ósea, 11 un corazón, 5 esperan un riñón y un páncreas y 2 necesitan un páncreas.

 

La mayor demanda de órganos se concentra en pacientes pediátricos de la Ciudad de México y de los estados de Jalisco, Guanajuato, Nuevo León y Coahuila.

 

DA LEY PRIORIDAD A NIÑEZ

El artículo 40 del reglamento de la Ley General de Salud establece que, para la distribución de donadores que hayan perdido la vida, en caso de que no exista urgencia de trasplante, se dará preferencia a los receptores que tengan menos de 18 años.

 

No obstante, corresponde al Comité Interno de Trasplantes de cada hospital decidir si un órgano de un adulto puede designarse a un paciente pediátrico.

 

Para ello se toma en cuenta la gravedad del paciente, la compatibilidad y los beneficios esperados, entre otros criterios médicos, señaló José Salvador Aburto, director del Cenatra.

 

En 2016, expuso, se realizaron 176 trasplantes de riñón en pacientes pediátricos provenientes de donador vivo adulto y 119 provenientes de un donador cadavérico.

Escrito por Evlyn Cervantes y Dulce Soto / Agencia Reforma

Reporteras de Agencia Reforma


Twitter

Facebook