INTERNACIONAL

La pregunta de fondo ahora es si las discrepancias políticas se traducirán en estallidos violentos en el terreno, siendo un punto clave este viernes, al finalizar los rezos musulmanes en las mezquitas.

 

WASHINGTON.- Un acto simbólico de Donald Trump desató la polémica a nivel mundial.

 

El Presidente estadounidense reconoció ayer de manera formal a la ciudad de Jerusalén como la capital de Israel, lo que revierte décadas de política exterior sobre el tema, de acuerdo con reportes del New York Times. Además, puso en marcha un plan para trasladar ahí la Embajada de su país desde Tel Aviv.

 

“Hoy, finalmente, reconocemos lo obvio: que Jerusalén es la capital de Israel. Esto no es más que un reconocimiento de la realidad. También es lo correcto. Es algo que tiene que hacerse”, apuntó el Mandatario ayer desde la Casa Blanca.

 

El anuncio representó una ruptura en la política sobre Jerusalén que tanto Estados Unidos, como prácticamente todos los países, se había negado a reconocerla como la capital desde la fundación de Israel en 1948. Fatah, Hamas y otras facciones político-militares palestinas convocaron una huelga general para hoy, instando a unirse a las marchas en todas las ciudades; las autoridades dijeron que las escuelas palestinas estarían cerradas.

 

Hamas apuntó que la decisión de Trump “abriría las puertas del infierno”. Durante su mandato y una reciente visita a la región, Trump prometió negociar un acuerdo definitivo de paz entre israelíes y palestinos, quienes ocupan la parte este de la ciudad.

 

En relación al tema de la Embajada, el republicano señaló que esa fue una de sus promesas en la campaña presidencial del año pasado. “Si bien los Presidentes anteriores han hecho de esto una gran promesa, no cumplieron. Hoy, yo estoy haciéndolo”.

 

A pesar de que no lo mencionó de manera explícita, Trump firmó la misma exención de seguridad que sus predecesores, desde Barack Obama hasta Bill Clinton, que permite a su Administración mantener la oficina en Tel Aviv por otros seis meses. Funcionarios de la Casa Blanca apuntaron que era inevitable, pues tomaría varios años trasladar al personal de la Embajada a una nueva instalación en Jerusalén.

 

El Presidente cerró su discurso aceptando el descontento que su anuncio traería y pidió calma y moderación en torno al tema. Benjamin Netanyahu, Primer Ministro israelí, calificó la decisión de Trump como justa y valiente.

 

“Jerusalén es la capital de Israel desde hace casi 70 años, y ha sido la capital del pueblo judío desde hace ya 3 mil años”, dijo. Por su parte, el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, advirtió que esta nueva situación puede conducir a una “guerra sin fin”, pero pidió moderación.

 

La pregunta de fondo ahora es si las discrepancias políticas se traducirán en estallidos violentos en el terreno, siendo un punto clave este viernes, al finalizar los rezos musulmanes en las mezquitas.

 

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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