DE VIAJE

Es indispensable que el viajero llegue descansado y con tiempo al aeropuerto.

 

 

Hay viajeros a los que la simple idea de llegar al aeropuerto les causa ansiedad, no pueden dormir desde una noche antes; otros pasajeros logran abordar un avión a regañadientes y sufren profundamente cuando se presenta una turbulencia y de plano hay a quienes les resulta imposible poner un pie en la aeronave.

 

 

Todos estos escenarios representan algún nivel de aerofobia, miedo a volar, de acuerdo con el doctor Claudio Pla, médico psiquiatra y psicoanalista, especializado en este trastorno.

 

 

“El miedo a volar va desde pequeños temores que tienes días antes del vuelo hasta un pánico que imposibilita a la persona a subirse a un avión. “Físicamente puede reflejarse en respiración agitada, transpiración, taquicardia. Mientras que, psicológicamente, el paciente puede tener fuertes pensamientos negativos o catastróficos en donde cree que su vida está en peligro”, cuenta Pla en entrevista vía telefónica.

 

 

Dependiendo del nivel de aerofobia es el tratamiento a seguir. Cuando el paciente todavía presenta ligeros temores, que sí logra controlar, de acuerdo con Pla, estos son algunos consejos a seguir.

 

 

Es indispensable que el viajero llegue descansado y con tiempo al aeropuerto, que prepare su equipaje con anticipación, nunca el mismo día de la travesía y que evite despedirse de sus seres queridos en la terminal aérea.

 

 

“Estas situaciones sólo generan estrés adicional”, enfatiza Pla. A toda costa se debe evitar la automedicación, ya que hay pasajeros que optan por tomar algún inductor del sueño para no estar conscientes durante el vuelo.

 

 

De acuerdo con información proporcionada por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es recomendable que, durante el tiempo que el pasajero está en la terminal aérea, busque distraerse y no pensar en el vuelo, ya sea leyendo un libro, revisando su itinerario de viaje o incluso escuchando música. Cuando la fobia representa un problema mayor, lo mejor es recurrir a terapia, incluso se puede tener vía Skype.

 

 

“Ésta se debe enfocar en que el paciente reciba información sobre todas las medidas de seguridad que se siguen en un vuelo, los altos controles de calidad a los que se somete a los aviones y las razones científicas por las que ocurre una turbulencia. “También se le deben brindar técnicas de respiración para momentos críticos como el despegue, aterrizaje y turbulencias”, explica Pla.

 

 

Escrito por Cirze Tinajero / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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