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“Yo creo que el tema importante son más bien las políticas y los instrumentos más que las personas en lo particular”, señala.

 

Se respira calma en las oficinas del Banco de México en el Centro Histórico. Hay tranquilidad en el equipo porque no llega un Gobernador “ajeno” sino alguien de casa: Alejandro Díaz de León.

 

Y es que Díaz de León estuvo en Banxico, de forma intermitente, desde 1991, cuando un profesor del ITAM le entregó el teléfono de Agustín Carstens porque había una oportunidad laboral y que con gusto aceptó. Ahora, toma las riendas de la institución.

 

En su primer día como Gobernador se reunió con el equipo del Secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, y más tarde con la Junta de Gobierno. Está en proceso de arreglar sus cosas en la oficina que fue de Agustín Carstens por tantos años y quien definiera a Díaz de León como “Mi alumno, mi amigo”.

 

En la entrevista con REFORMA, Díaz de León se muestra amable pero cuidando cada palabra... sabe que una declaración fuera de lugar tendría implicaciones mayores en la economía. Su apuesta es la continuidad, de consolidar lo alcanzado por Banxico, una de las pocas instituciones del País que mantiene su prestigio.

 

“Es un objetivo tratar de contribuir y consolidar a la institución como un pilar de la estabilidad macroeconómica, concebimos a la estabilidad macroeconómica y a la estabilidad económica prácticamente como un bien público el cual es necesario proveer a la economía para promover su buen desarrollo”.

 

Díaz de León quiere ponerle su sello y establece tres prioridades: fortalecer la regulación financiera, impulsar la inclusión financiera y adecuarse a los cambios tecnológicos a través de mecanismos como la Ley Fintech. Ha tenido un desarrollo académico y profesional similar al equipo económico, lo que facilita la comunicación entre Banxico y el Gobierno.

 

Por ejemplo, estudió y se graduó al mismo tiempo que José Antonio Meade. “Yo diría que nos da una cierta capacidad de diálogo y tener hasta una especie de lenguaje común sobre entendido en algunos términos y enfoques”, dice. Pero si llegara Andrés Manuel López Obrador, que no comparte estos principios, ¿que pasaría? Responde que es posible encontrar puntos de acuerdo, pero al final, Banxico es autónomo.

 

“Yo creo que el tema importante son más bien las políticas y los instrumentos más que las personas en lo particular”, señala.

 

Advirtió que Banxico seguirá con una política de prudencia ante el “contexto adverso” para la inflación. En cuanto a las tasas de interés, apeló a la prudencia. “En esta coyuntura tan compleja que hemos enfrentado y tan volátil creo que ha sido útil el ser prudentes en materia de no adelantar mucho vísperas de qué se va a hacer con el nivel de las tasas de interés”, afirma.

 

Escrito por Jorge Arturo Padilla/Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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