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"Como el PRI tiene connotación negativa, van a vender que Meade es el candidato que postula el PRI, pero no es priista. Es la segunda versión del nuevo PRI. Lo escogieron por eso, por su perfil tecnocrático, no priista".

 

CIUDAD DE MÉXICO 02-Dec-2017 .-A diferencia de los últimos candidatos presidenciales del tricolor, José Antonio Meade Kuribreña no estará respaldado por una estructura sólida de gobernadores priistas, quienes han sido operadores estratégicos en las últimas elecciones.

 

 

El PRI llegará a los comicios de 2018 con sólo 14 gobernadores emanados de sus filas, la cantidad más baja en su historia antes de una elección presidencial.

 

 

En 1994, Ernesto Zedillo fue candidato de un PRI que gobernaba 29 entidades; todo el país, excepto Baja California, Chihuahua y Guanajuato, que estaban en poder del PAN.

 

 

En 2000, cuando Francisco Labastida fue su abanderado y cayó frente al panista Vicente Fox, el PRI ya había perdido bastiones importantes, como Jalisco y el Distrito Federal, pero conservaba 21 entidades.

 

 

A las elecciones de 2006, con Roberto Madrazo como candidato, el PRI llegó con sólo 17 gubernaturas y se hundió al tercer lugar, tras un proceso en el que algunos de sus gobernadores -como Eugenio Hernández en Tamaulipas y Eduardo Bours en Sonora- orientaron el voto de sus bases hacia el panista Felipe Calderón.

 

 

En 2012, luego de las victorias obtenidas durante el sexenio calderonista, el PRI llegó recuperado, y 20 gobernadores emanados de sus filas impulsaron a su candidato Enrique Peña Nieto. La victoria fue contundente.

 

 

Para 2018, el PRI de Meade llegará mermado por sus derrotas en el sexenio de Peña Nieto: Michoacán, Nuevo León y Querétaro, en 2015; Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, en 2016, y Nayarit en 2017.

 

 

Sin contar Chiapas, donde es aliado de Manuel Velasco, militante del Partido Verde, los priistas gobiernan a 52.4 millones de mexicanos en 14 entidades (43.8 por ciento de la población), y a 37.7 millones de electores (43 por ciento de la Lista Nominal del INE).

 

 

A nivel municipal, el tricolor gobierna 761 de los 2 mil 462 ayuntamientos. Y sólo tiene 11 de 31 capitales estatales (Campeche, Ciudad Victoria, Culiacán, Chilpancingo, Guanajuato, Hermosillo, Monterrey, Oaxaca, Tlaxcala, Toluca y Zacatecas).

 

 

De las seis entidades más pobladas y con mayor número de electores (Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Jalisco, Puebla y Nuevo León), sólo gobierna dos.

 

 

Pero, en el Estado de México, donde habitan 11.6 millones de votantes, acaba de sufrir una pérdida de casi un millón de votos, tras la contienda entre el priista Alfredo del Mazo y Delfina Gómez, candidata de Morena.

 

 

Y, en Jalisco, el crecimiento de Movimiento Ciudadano y el posicionamiento del alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, anticipan que pierda la gubernatura en los comicios del 1 de julio de 2018.

 

 

En Veracruz es tercera fuerza, por debajo del PAN y Morena, y en la Ciudad de México es cuarta fuerza, por abajo de Morena, PRD y PAN.

 


'No es su mejor momento'


El politólogo Javier Aparicio, profesor-investigador de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) advierte que el panorama no es alentador para el partido que postula a José Antonio Meade.

 

 

"Es un dato muy relevante; sobre todo por el contraste con 2012, que es muy claro. De 2013 para acá, el PRI ha perdido gubernaturas importantes y, si vemos al candidato del PRI como un candidato apoyado por una coalición de gobernadores, la coalición de Meade es menor que la de Peña. Con otra variante: como Peña era gobernador del Estado de México hasta 2011, él fue construyendo su candidatura, y fue construyendo una coalición de gobernadores apoyando sus campañas; algo que hoy no tiene Meade", comenta.

 

 

Aparicio apunta que, incluso donde ha ganado elecciones recientemente, el PRI no es la aplanadora de antaño, que movilizaba grandes contingentes hasta alcanzar votaciones de 50 por ciento o más.

 

 

Por ejemplo, en 2017 ganó con un 33.5 por ciento en el Estado de México, seguido por Morena, que alcanzó el 30.7. Y, en Coahuila, tras un proceso que acabó en el Tribunal Electoral, el PRI ganó con 38.1 por ciento, contra 35.7 del candidato del PAN.

 

 

Además de los datos electorales, Aparicio destaca que el tricolor está ubicado en tercer lugar en todas las encuestas, y tiene una marca de partido desprestigiada por los escándalos de corrupción del peñismo y sus gobernadores.

 

 

Según el politólogo, esa mala imagen del PRI explica la candidatura de Meade.

 

 

"Como el PRI tiene connotación negativa, van a vender que Meade es el candidato que postula el PRI, pero no es priista. Es la segunda versión del nuevo PRI. Lo escogieron por eso, por su perfil tecnocrático, no priista", señala.

 

 

Sin embargo, el investigador también cuestiona si un candidato con ese perfil va a poder construir un liderazgo entre las bases priistas, que permita encender la maquinaria electoral.

 

 

"Los que aplauden, hasta el momento, es todo el mundo tecnocrático, financiero, bancario, ahí todo mundo lo conoce. Pero yo no sé si Meade tiene ese oficio político, si tiene gobernadores que lo arropen; en todo caso, va a tener que construir. Estamos por ver qué tan buen candidato es un tecnócrata", concluye.

 

 


 

Escrito por Ernesto Núñez / Agencia Reforma

Reportero de Reforma


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