CULTURA

CIUDAD DE MÉXICO.- Los personajes hablan de grandes salones, altos muros y finos decorados de opulencia desmedida. En el escenario, sin embargo, lo único que puede verse son ruinas, varillas dobladas, edificios caídos y campos de grava.

En un parlamento de Semíramis, protagonista de “La hija del aire”, Pedro Calderón de la Barca resume lo que tiene a Nínive, la ciudad asiria, en ese estado: "¿Si no hago lo que quiero, de qué me sirve reinar?".

En tiempos de gobernadores prófugos y demagogia electoral, la obra del Siglo de oro español, parte del ciclo mitológico del autor de “La vida es sueño”, resuena fuerte.

Como una colaboración entre México y España, la Compañía Nacional de Teatro (CNT) presenta la obra en el teatro Julio Jiménez Rueda, bajo la dirección de Ignacio García.

En ella se narra en verso la historia de Semíramis, quien fuera condenada a permanecer en una prisión en el descampado toda su vida. Al ser liberada, sin embargo, su ambición la lleva a convertirse en la tirana y usurpadora del trono de su propio hijo.

En una producción de gran formato, los ejércitos asirios se miden con los de Lidia, en una guerra que no cesa. En temporada, de jueves a domingo, hasta el 16 de julio, los pueblos de ambas naciones sufren la codicia de sus gobernantes.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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