VIDA

Si perdió su casa el 19 de septiembre y vive con familiares o amigos por tiempo indefinido o si tuvo que evacuar su edificio y, al regresar encontró objetos preciados convertidos en añicos, entonces, llore, respire hondo, conéctese con el proceso de duelo y reestructure su plan de acción.

 

Quienes perdieron su hogar en el temblor de magnitud 7.1 o que evacuaron el espacio que habitaban probablemente atraviesan por una situación de crisis que las va a llevar a unir el pensamiento de desastre con emociones de miedo e incertidumbre y con variadas sensaciones físicas, asegura Angélica Gómez Cárdenas, psicóloga del Hospital Juárez de México.

 

Se sabe que una persona atraviesa por una crisis cuando el cuerpo humano, en su intento por responder y adaptarse a la adversidad, experimenta sensaciones físicas como sudor de manos, nerviosismo, temblor de piernas, taquicardia, insomnio o pesadillas.

 

También, explica, puede desarrollar acciones como no querer regresar a su casa o pasar por la zona donde sintió el temblor, evitar hablar del tema, percibir el sonido de la alerta sísmica aunque sea imperceptible para los demás o sentir repentinamente que se marea o que el piso y los objetos se mueven.

 

Lo que indican estos signos es la presencia de una patología que se llama duelo, y se manifiesta de muchas maneras; una de ellas es el llanto, y vale la pena dejarlo fluir, afirma la psicóloga.

 

No sólo ante la pérdida de un ser querido vamos a experimentar el duelo: también puede aparecer entre quien perdió su casa o sus objetos personales. “Nosotros les damos un valor, y, si eran importantes, por supuesto que hay que llorarlos. Hay que hacer el ritual de llanto y de despedida. En el recuerdo va a surgir el llanto y hay que conectarse en él

sugiere la especialista Xóchitl Aguayo Mendoza, psicóloga clínica y tanatóloga del Hospital de Traumatología y Ortopedia del IMSS, propone que las personas que atraviesan por esta crisis busquen desahogarse con amigos o familiares, o bien, pueden acercarse a los diferentes hospitales que están brindando el acompañamiento psicológico para enfrentar el duelo tras el temblor.

 

“El llanto es muy importante porque desencadena el desahogo de la parte emocional. Una vez que nos desahogamos, que logramos llorarlo con gente, nos brinda el brazo para llorar, tiene efectos tranquilizadores y podemos pensar mejor”, destaca.

 

Después del llanto, las especialistas recomiendan aplicar formas rápidas de relajación, y la mejor herramienta, aseguran, es la respiración. Una forma sencilla, dicen, es hacer una respiración profunda corta, retener el aire 4 segundos y exhalarlo en intervalos de 6 segundos. 

 

“Con eso comenzamos a controlar las reacciones en nuestro cuerpo y nos permite bajar los niveles de ansiedad”, indica Gómez.

 

Para conectar el duelo con un plan de acción que ayuda resolver la crisis, las especialistas sugieren dejarse apoyar por familiares y amigos.

 

“¿Por qué es importante un plan? Porque, generalmente, vienen pensamientos e ideas catastróficas, y esto no nos permite ver de manera clara la realidad y las posibles  soluciones. Hay que buscar que una persona nos apoye”, añade Gómez.

 

El plan de acción puede trazarse en una libreta donde, con ayuda de un amigo o familiar, se registren datos de la propiedad, tales como si tenía una deuda o no, si está sujeta a un plan de financiamiento, si tiene un seguro, cuántos involucrados intervienen, a dónde puede acudir para informar que el inmueble tiene daños y qué trámites deberá seguir.

Ayuda a sus seres queridos
Tips para apoyar a las personas a superar las pérdidas:

  • Déjelo que llore, respete su llanto y evite frases como: “Sólo son cosas materiales”, “Échale ganas, eso lo recuperarás pronto”, “Te comprarás cosas mejores y más bonitas” y “Pronto tendrás una nueva casa”.
  • Acérquese a la persona, ofrézcale su compañía y ayúdela en el diseño de su plan de acción tomando en cuenta sus necesidades más apremiantes. Puede empezar armando un directorio de las oficinas en las que debe hacer trámites.
  • Invítelo a la sala de su casa y cree un ambiente relajante. Durante un periodo de una hora puede ponerle música relajante con sonidos de la naturaleza y tener algún aroma en un difusor.
  • Si está hospedando a un familiar o amigo que perdió su hogar, mantenga comunicación respecto a la comodidad que ambos tienen al compartir el mismo espacio. Definan reglas y plazos.
  • Si la persona recuperó piezas de sus pertenencias y quiere pegarlas porque se niega a deshacerse de ellas, ayúdele en estas maniobras.

Fuente: Angélica Gómez, psicóloga del Hospital Juárez de México, y Xóchitl Aguayo, psicóloga clínica y tanatóloga del Hospital de Traumatología y Ortopedia del IMSS.

Escrito por Evlyn Cervantes / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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