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Carlos Lima Carvajal era el “abogado general” de Borge.

 

CANCÚN, Q. ROO.- Con el proceso electoral de junio de 2016 en marcha, el gobernador Roberto Borge Angulo intentó de todo para presionar a los cuatro consejeros del Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo), que se resistían a someterse a su mandato y que habían votado en contra de varios “acuerdos” que impuso al interior de este órgano jurisdiccional.

 

Usó desde el convencimiento ortodoxo, el envío de emisarios con mensajes de diversa índole, conciliadoras y amenazantes, el estímulo económico, hasta la promesa de un buen futuro profesional y político.

 

Para esta tarea, el ahora ex gobernador contaba con dos operadores: el presidente magistrado del Tribunal Electoral del Estado (Teqroo), Víctor Vivas Vivas, y el entonces director del Registro Público de la Propiedad, Carlos Lima Carvajal, a quien Borge logró imponer en el Tribunal Superior de Justicia antes de salir en septiembre pasado para cubrirse las espaldas.

 

De acuerdo con la versión de casi 40 minutos sostenida entre Vivas Vivas y el consejero electoral Sergio Avilés Demeneghi, conocida como el Vivasgate, el “abogado general” de Borge era Carlos Lima Carvajal, a quien el presidente magistrado obedecía ciegamente.

 

Vivas y Lima tenían la encomienda de convencer, por las buenas o por las malas, a los consejeros Claudia Carrillo, Juan Manuel Pérez Alpuche, Thalía Hernández y al propio Avilés Demeneghi, que no se querían alinear a los “acuerdos” impuestos por el Ejecutivo a través de la presidenta consejera Mayra San Román.

 

Los más aguerridos eran Claudia Carrillo y Avilés Demeneghi y por lo mismo la conversación gira en torno a cuestionar sus actitudes y recordarle a quién le debían el puesto, por lo que los convocaba a mostrar lealtad hacia Borge.

 

En una parte de la conversación, cuya reproducción publica Luces del Siglo en esta edición, Vivas le pide al consejero Avilés que se someta a la línea marcada por la presidenta consejera, San Román, quien a su vez obedecía incondicionalmente las órdenes del entonces gobernador.

 

Escrito por Agustín Ambriz

Director General de Luces del Siglo


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