Niñerías con las IT

Por: Abraham Guerrero
México 12 de Enero 2018 - 11:01
Aj Tsíib* *Palabra con la que los mayas se referían al escribano y al pintor.

Ante esta avalancha de dispositivos siempre está la duda de si no estamos creando una burbuja artificial para nuestros hijos.

 

En la pasada temporada navideña mi hijo mayor se llevó una gran desilusión, ni Santa Clós, ni los Reyes, ni los abuelos, ni los papás le dimos una tableta. Le puso mucho empeño al asunto. Su campaña de sensibilización incluyó las consabidas cartas a los seres ficticios y las llamadas telefónicas de cabildeo con los abuelos. Incluso en el Día de los Santos Inocentes pidió prestada la tableta a una de sus abuelas que cayó en la trampa. El proceso de hacerle ver que se trata de bromas le costó algunas lágrimas. Al final, en una solución salomónica, la abuela le prometió que cuando cambiara la tableta la vieja se la daría a él.

 

                Todo parecería una simple desilusión navideña, una de las muchas que seguro muchos vivimos cuando esperábamos un regalo ostentoso y recibíamos calcetines y calzones. Nosotros como padres tomamos la firme determinación de que nuestros hijos no van a tener un teléfono o una tableta personal hasta que cumplan catorce o quince años. A lo mejor el período cambia pero lo que si acordamos es que en este momento nuestros hijos de cinco y siete años definitivamente no pueden tener una tableta personal.

 

                Con esta determinación es muy probable que nos situemos en un espectro de conservadores tecnológicos, de aquellos que temen que la conexión a internet sin la supervisión parental es un camino sinuoso, lleno de complejidades y sobre todo de experiencias que pasan por el consumo de ciertos productos para las que los niños no están preparados.

 

                Las historias más comunes de los padres que permiten a sus hijos tener tabletas es la compra de juegos en línea cuyo cargo sorpresivo va a las tarjetas de crédito. Las historias más siniestras están en el consumo de pornografía o el enganche con personas extrañas. Estas historias que parecen salidas de las leyendas urbanas en realidad me las han contado amigos.

 

Es a partir de la telefonía que la mayoría de los mexicanos tenemos acceso a la red. Y en Quintana Roo el año pasado éramos el quinto estado con mayor conexión telefónica, ya que más del 80 por ciento de la población contaba con uno de estos dispositivos.

 

Ante esta avalancha de dispositivos siempre está la duda de si no estamos creando una burbuja artificial para nuestros hijos. ¿Cómo se da la socialización con los amigos, si buena parte de esta pasa por las experiencias comunes de juegos, programas, bienes de consumo?

 

En 2016, la encuesta de INEGI sobre el uso de internet encontró que el 73.6 por ciento de la población mexicana a partir de los seis años (sí, seis años) usaba la telefonía inteligente y a partir de ahí se daba el acceso a internet. El segmento poblacional que mayor uso de internet hace es el que va de los 12 a los 24 años ya que el 85 por ciento utilizan la red. El segmento que menos usa el internet es el de mayores de 55 años. El 53 por ciento de los niños de 7 a 12 años tienen acceso al internet. Mis hijos se encuentran en ese segmento de población sólo que estando en casa siempre tendrán a uno de sus padres cerca supervisándolos. No es un gran hermano el que los vigila sino sus padres.