A 50 años del “Black Power”

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Pete Norman (izq.) murió en 2006, Smith y Carlos acudieron a su funeral y cargar su fertro.

 
STAFF/LUCES DEL SIGLO
CIUDAD DE MÉXICO.-En la prueba de los 200 metros planos en los Juego Olímpicos de México  en 1968 no sólo se rompió el récord mundial, también muchos paradigmas sobre el deporte y las protestas. El puño en alto de Tommie Smith y John Carlos se convirtió en una imagen icónica de la lucha contra la desigualdad racial que se vive en Estados Unidos y que por ahora parecen seguir vigentes.
“Los negros no comen helado” recordó Smith las palabras de un niño que tiró la golosina que le dio su padre, para una entrevista a Sports Illustrated en el que narró un episodio de su infancia en una escuela integrada (donde iban blancos y negros). La vida del atleta estuvo cercana siempre a las críticas raciales y fue hasta que conoció a John Carlos en la Universidad de San José que empezó a tomar conciencia de lo que ocurría.
“Ya sabes cómo suena un rifle. Si oyes disparos, muévete rápido” dijo Smith a Carlos antes de salir a la ceremonia del podio. En cuanto empezó a sonar el himno los estadounidenses levantaron el puño mientras que Peter Norman (el australiano que ganó plata en esa prueba) mostró una insignia del Movimiento Olímpico por los Derechos Humanos, lo cual le ganó la censura y la reprobación por muchos años del deporte en su país.
Smith y Carlos fueron expulsados de los Juegos, también fueron suspendidos por el Comité de su país, recibieron amenazas de muerte y nadie quería ofrecerles trabajo. 50 años después se han constituido en un símbolo de resistencia y en un ejemplo para deportistas que siguen reclamando por los mismos problemas.