Evocan con ópera a Tubman en FIC

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En su ópera de cámara ‘Harriet’, la compositora mexicana Hilda Paredes elabora un retrato de la activista afroamericana Harriet Tubman, llamada la ‘Moisés’ de su pueblo.

 
ÉRIKA P. BUZIO
AGENCIA REFORMA
 
CIUDAD DE MÉXICO.- Harriet Tubman (1822-1913) arriesgó su vida al ayudar a escapar a esclavos negros a través del Underground Railroad, una red clandestina de activistas abolicionistas que proveía de casa y transporte a los fugitivos.
En su ópera de cámara Harriet, la compositora mexicana Hilda Paredes elabora un retrato de la activista afroamericana, llamada la “Moisés” de su pueblo.
Ahí, Harriet (Claron McFadden) cuenta su vida a su joven protegida, Alice (Naomi Beeldens).
“Su lema era: ‘Nunca perdí a ningún pasajero’. Nunca la atraparon ni nunca perdió a nadie perseguido por los cazadores de esclavos”, dice Paredes, quien recibió la comisión de esta obra por parte del Festival Internacional Cervantino, dentro de su proyecto de ópera mexicana OM21.
La pieza, en cinco actos, que se presentó ayer en el Teatro Principal, está repleta de frases atribuidas a Harriet, y se remonta a su niñez como esclava en una plantación en Maryland, de donde escapó en 1849, y el brutal golpe en la cabeza que le propinaron de joven y que le dejó como secuela ataques de narcolepsia y visiones.
Como era analfabeta, como muchos esclavos, usaba música para guiar a los fugitivos, eran mensajes en código, algo a lo que Paredes alude en su partitura.
Durante la Guerra Civil estadounidense, en la batalla del Río Combahee, Harriet liberó a 800 esclavos y fue nombrada “General Tubman”.
Una vez que Harriet se hizo de una propiedad en Nueva York, regresó a Maryland y trajo consigo a una niña negra, de piel más clara, de ocho años, llamada Margaret. El libreto retoma la incógnita sobre su identidad: se cree que podría haber sido hija de Harriet. Alice es la hija más pequeña de Margaret.
El gran desafío para la compositora era cómo contar esta historia con una cantante, un pequeño ensamble de violín, guitarra y percusión, al que se agregaron medios electrónicos.
“Siempre he buscado la economía de medios y encontrar lo más esencial para decir las cosas”, añade.
El epílogo es un mensaje de esperanza de que algún día la esclavitud y el racismo terminen.