Macron: un fracaso liberal

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El fracaso popular de Macron fortalecerá a la Agrupación Nacional.

 
Abraham Guerrero
El presidente francés Emmanuel Macron se encuentra en un punto bajo de aceptación popular. Su ofensiva contra los derechos laborales resultó exitosa y su triunfo se ve reflejado en la pérdida de popularidad.
 
La idea de que sería un gobernante de la Tercer Vía, ni de derecha ni de izquierda sino todo lo contrario, está llevando a un callejón sin salida al liberalismo europeo que cada vez se ve más impotente ante los embates de la extrema derecha mundial.
 
Mientras la política económica se mantiene cada vez más lejana de lo social, el Estado francés trata de reforzar los discursos de la sociedad abierta, diversa étnicamente, identificada en la ciudadanía “francesa” y ante todo laica. Las políticas económica y social se han convertido en flancos que son atacados desde la derecha y desde la izquierda.
 
En estos momentos el “centrismo” sufre un gran desgaste discursivo porque sus flancos son vulnerables ante el estancamiento económico, la guerra comercial, la disciplina macroeconómica impuesta por el Banco Central Europeo y la subordinación militar y política a Estados Unidos.
 
En el caso particular de Francia, la extrema derecha y sectores del Frente Nacional, que pasará a llamarse Agrupación Nacional, buscan reforzar la identidad laica del Estado para atajar a las minorías religiosas, en particular a los musulmanes y a los judíos aunque paradójicamente apoyen al gobierno israelí de Benjamín Netanyahu.
 
En cuanto a lo social, el Frente Nacional, cuenta con un fuerte apoyo de obreros que alguna vez votaron por los comunistas y ahora sienten amenazados sus puestos de trabajo por la migración.
 
El discurso nativista de la extrema derecha se ve reforzado por la restitución de algunos aspectos del antiguo estado de bienestar en beneficio de la población blanca, única que puede ser considerada francesa aunque en lo económico esencialmente continúan con los dogmas neoliberales.
 
La izquierda francesa, siempre fragmentaria, se encuentra en una situación de recomposición. El anterior presidente Francois Hollande destruyó al Partido Socialista, lo convirtió en un cascarón vacío con pocos cuadros relevantes y muy pocos votos.
 
El Partido Comunista se sumó a la coalición Francia Insumisa encabezada por el socialista Jean Luc Melenchon, quien trata de reconstruir una izquierda que ha sido calificada de populista pero que en las últimas elecciones presidenciales cosechó el 19 por ciento de votos.
 
Francia Insumisa busca constituir una asamblea constituyente para conformar una nueva república. Actualmente el movimiento se encuentra bajo una investigación judicial y sus dirigentes acusan al gobierno de Macron de influir en las investigaciones con fines políticos.
 
Macron está perdiendo el apoyo popular y numerosos ministros sin militancia política han renunciado ante la falta de viabilidad y el choque de sus proyectos con las líneas de gobierno de Macron.
 
La insoportable realidad se confronta con los políticos hechos por los medios de comunicación, como se está viendo en todo el mundo, incluido México.
 
En el caso francés, el fracaso popular de Macron fortalecerá a la Agrupación Nacional, como lo sabe Steve Bannon quien ya se encuentra en Europa perfilando una suerte de revolución derechista.
 
Aún no me queda claro si un posible triunfo de la Agrupación Nacional en Francia será el fin del ciclo político iniciado en 1789 o por el contrario, se trata de una especie de movimiento de péndulo en el que se abre una nueva etapa de la lucha entre la izquierda y derecha.