Papa caliente

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 ¿Violentar la Ley para respetar los Derechos Humanos?, como que no me cuadra.

 

José Luis Carrillo/Luces del siglo

Todos coincidimos en que deben respetarse los Derechos Humanos y apoyar a nuestros hermanos latinoamericanos en desgracia…
 
Muchos critican esos pronunciamientos populistas que ofrecen darles trabajo a los migrantes que vienen de Centro América, huyendo de la pobreza y la inseguridad. Otros se muestran molestos porque varios de nuestros políticos muestran un acelere inusitado por atender las necesidades de los migrantes, como si en México nuestra calidad de vida fuera similar a la de Finlanda, Noruega o Canadá. Como si en México lo que sobrara es el empleo y la seguridad.
 
Algunos más se muestran precavidos por lo que parece ser una “papa caliente” que acaba de cruzar el río Suchiate para enfilar, o al menos intentarlo, hacia Estados Unidos.
 
Todos se muestran asombrados por la fragilidad que está demostrando tener nuestra frontera sur luego de que un grupo de casi cuatro mil ciudadanos de Centro América, hondureños en su mayoría, decidieran violentar todo tipo de soberanía, tumbando puertas para entrar a México.
 
¿Violentar la Ley para respetar los Derechos Humanos?, como que no me cuadra, ya que todos sabemos que existen principios básicos elementales universales, por lo que hoy más que nunca aquella máxima del Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, cobra mayor vigencia: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
 
Cuando buscamos violar la soberanía de una nación, cualquiera que sea a nivel mundial, utilizando la fuerza y no los cauces legales, estamos enfrentando un tema de seguridad nacional, al no quedar registros de las personas que están vulnerando el territorio nacional.
 
¿Cómo sabemos quiénes son?, ¿a qué se dedican?, ¿con quién viajan?, son las preguntas más obvias que cualquiera puede hacerse al observar a una marabunta empujar rejas y entrar prácticamente en estampida a México, utilizando en la mayoría de los casos a mujeres y niños como “escudos humanos”.
 
¿Quién pudo organizar el éxodo de tantos seres humanos y patrocinar su largo recorrido?, obviamente que siempre habrá liderazgos en este tipo de movimientos, algunos buenos, otros regulares y sin duda, también negativos para todos.
 
Existen versiones que aseguran que la famosa llegada de miles de migrantes de Honduras a México en su paso hacia el norte está siendo orquestada y patrocinada por intereses mezquinos, cuyo objetivo final es desestabilizar la región, con intereses muy particulares y globales, si se me permite la reflexión.
 
No obstante, nadie pone en entredicho el derecho humano que tienen los hondureños en buscar la manera de subsistir, pero deben hacerlo, primero, a sus respectivos gobiernos y en caso de no tener respuesta, sin duda que deben ser respetuosos del marco legal de los países por los que transiten. Porque la marca de ser “migrante” no debe ser utilizada para victimarse, violar las leyes locales y mucho menos para que otros se aprovechen de esa vulnerabilidad, por lo que en verdad es triste que los hechos confirmen el fracaso del programa Retorno Seguro anunciado por el presidente Enrique Peña Nieto y su homólogo de Honduras, Juan Orlando, que a todas luces se antoja inviable.
 
Resulta fantasioso observar que en el portal de internet del gobierno de Honduras “celebran” el éxito del programa, cuando sus paisanos ya están en territorio mexicano, es para volverse loco observar tanta demagogia y populismo de los gobiernos.
 
Los hondureños y otros ya están en territorio mexicano avanzando rumbo a Estados Unidos, enfrentando todo lo que conlleva, pero tienen enfrente un reto formidable que parece que sus organizadores no supieron medir: el clima.
 
Nadie tiene la menor duda de que en la franja del norte de México, el invierno hizo a un lado al otoño ya que desde ahora empiezan a registrarse nevadas y temperaturas congelantes, sin importar que estemos en octubre, entonces no es muy complicado imaginar lo que van a padecer cuando crucen la Sierra Madre Oriental. ¿Se imaginan en enero caminando cuatro mil personas en zonas nevadas con temperaturas de diez grados bajo cero?
 
Además de los alimentos necesarios para subsistir en esa caminata, el gobierno de México va a tener que dotarlos de cobijas y otro tipo de utensilios, porque nadie duda que no pueden dejarlos morir. El gran tema es cuando estén llegando a la frontera de Laredo, Texas, y quieran repetir sobre el río Bravo lo mismo que hicieron en el río Suchiate…
 
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ¿lo permitirá? Tremenda papa caliente.