Alza su voz la diva libre

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Sonya Yoncheva es una cantante que se considera siempre lista psicológicamente para tomar las oportunidades.

 

POR: ERIKA P. BUCIO

AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- A la soprano búlgara Sonya Yoncheva, de ascenso meteórico en el mundo de la lírica, le parece que una diva dista mucho de la imagen de mujer caprichosa, dramática y extravagante del pasado.
 
“Somos divas”, acepta. “(Pero) tenemos que corresponder con la imagen de la mujer actual, muy libre, que se expresa y es como quiere ser; también salvaje y auténtica, si se quiere”.
 
Posee un amplio repertorio desde el periodo barroco hasta el verismo, y el mes pasado sumó el papel número 50: la Medea de Luigi Cherubini, bajo la batuta de Daniel Barenboim, en Berlín.
 
“El canto para mí es una fuerza absoluta de expresión, adrenalina pura. La actuación le da a la voz otros colores; el escenario te da una fuerza sin límites, das todo de ti”, responde vía telefónica en un perfecto español, a días de debutar en México el 13 de noviembre.
 
Al comienzo de su carrera, como discípula de William Christie en Le Jardin des Voix, interpretó por muchos años el repertorio barroco. Lo recuerda como un tiempo de descubrir su voz y su personalidad, de interpretar a “mujeres increíbles” como Cleopatra o Alcina de Händel.
 
Pero Yoncheva (Plovdiv, 1981) ambicionaba abordar también el repertorio romántico, a Giacomo Puccini y Jules Massenet, roles ricos en colores que permiten dar rienda suelta a la expresión.
 
Su triunfo en Operalia, en 2010, le significó un escaparate.
 
“Ahora soy libre de seleccionar mis proyectos y defender la música que amo tanto”.
 
Es una cantante siempre lista para tomar las oportunidades. “Lista psicológicamente”, ataja. Y segura de sí misma por su dominio vocal y de partituras. Reemplazó a Anna Netrebko cuando se retiró de manera intempestiva de un Fausto en 2014.
 
“Cuando estas oportunidades llegaron, no tenía miedo de aceptar. Sabía que era una puerta importante para mí porque el mundo de la lírica descubre que existo”.
 
Aún recuerda la cara de su marido, el director venezolano Domingo Hindoyan, quien la dirigirá en México, cuando recibió la llamada de Peter Gelb, gerente general de la Metropolitan Opera House, preguntándole si quería debutar el papel de Mimí en La bohème. “¿En qué año?”, preguntó. “En dos semanas”, le replicó Gelb. Y de inmediato aceptó.
 
Poco tiempo después triunfaba en el escenario neoyorquino que la había conocido un año antes como Gilda de Rigoletto y que ya no la dejaría ir. Esta temporada vuelve, por ejemplo, como Desdémona de Otelo y el protagónico de Iolanta.
 
Yoncheva se planta con seguridad en los escenarios, sea Nueva York, Londres, Berlín o París, aun incluso ante el público de La Scala de Milán, con una reputación de feroz.
 
“El público espera mucho de nosotros. Somos casi como criaturas invencibles. Tienes que estar muy fuerte. No tengo miedo, en La Scala tampoco. Creo siempre en la sinceridad. Ser sincera como artista es capital, que el público sienta esta energía, que sepa que no es artificial”.
 
Graduada en piano y canto en su ciudad natal, Yoncheva creció en un entorno de pobreza. De niña, no podía entender que su madre comprara a sus hijos partituras e instrumentos. “Ahora lo entiendo: era su manera de combatir y de mantener unida a la familia”.
 
La soprano se presentará el 13 de noviembre a las 20:00 horas en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM con la Orquesta Sinfónica de Minería y la batuta huésped de Hindoyan. Un segundo concierto lo ofrecerá en el Teatro del Bicentenario, en León, el 15 de noviembre.