Fomenta la autoestima en tus hijos

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Siempre puede aprenderse el maravilloso arte de la aceptación.

 
Psic. Laura Álvarez Alvarado
Enseñar a los hijos a valorarse, respetarse y tratarse con cariño es clave para su desarrollo. Hoy hablaré de lo qué puedes hacer para que los niños crezcan confiando en sí mismos y en su potencial.
 
Ayudar a los niños a que construyan una fuerte autoestima es una de las tareas más importantes que tienen los padres. Enseñarles cómo valorarse, respetarse y tratarse con cariño es fundamental desde los primeros años de su vida.
 
Ahora bien, ¿cómo hacerlo? Los padres son las personas más importantes para sus hijos. Son quienes ejercen la mayor influencia en la compleja pero bonita tarea de conocerse a sí mismos, desde descubrir el mundo y al que recurrir cuando se siente perdidos.
 
Quienes les proporcionan el espejo para comenzar a reconocerse. Por ello, es tan importante que comiencen a cultivar en ellos la aceptación. Los padres suelen ser la fuente de confort y seguridad para los niños.
 
La necesidad de sentirse seguros A menudo, los niños buscan la aprobación de sus padres para sentirse queridos y aceptados. Necesitan saber que están de acuerdo con ellos, que les dan permiso para sentirse seguros de sí mismos.
 
La cuestión es enseñarles a regular esa necesidad para que poco a poco vayan siendo más autónomos e independientes. El problema es cuando ésta se vuelve demasiado intensa y perdura con el paso de los años, ya que se puede crear una especie de dependencia hacia la aprobación de los demás para actuar.
 
Así, cuando los padres aceptan a sus hijos tal y como son, los valoran y aprecian, les proporcionan un apoyo psicológico que les protegerá de por vida. Lamentablemente, no siempre es así. No todos los padres son capaces de cubrir las necesidades emocionales de sus hijos.
 
No obstante, siempre puede aprenderse el maravilloso arte de la aceptación, aun en la adultez.
 
APRENDIENDO A SER PADRES
Por otro lado, hay que tener en cuenta que los niños aprenden de sus padres, de los comportamientos que manifiestan, las palabras que dicen y los gestos que representan.
 
Así, si todo este conjunto de respuestas tienen como hilo conductor el amor, el cariño y la seguridad, los niños interiorizarán que son valorados, queridos y respetados; es decir, que son tomados en cuenta.
 
Éstas serán sus primeras lecciones de valía y buena autoestima. Un aspecto importante es que la aceptación no conlleva resignación, de manera que a veces es necesario establecer límites en la educación de los más pequeños.
 
Eso sí, lo importante es que no dejemos de transmitir el mensaje de que son aceptados tal y como son, reconociendo tanto sus valores como dificultades. Ahora bien, si los niños son tratados desde el desprecio, la agresividad o la indiferencia alimentarán en su interior la desesperanza, el rechazo o el sentimiento de abandono.
 
De esta forma, aprenderán que no son queridos, sino invisibles y su autoestima se verá perjudicada. Por tanto, es importante: *Reconocer su potencial en lugar de señalarles constantemente sus errores.
 
Esto no quiere decir que no lo hagamos, pero siempre desde una perspectiva de oportunidad para crecer. *Evitar crear expectativas sobre su futuro, forma de ser y comportamientos. *Escucharlos e interesarse por aquello que quieran compartir con nosotros, al igual que preguntarles y hacerlos partícipes.
 
*Reconocer y validar sus emociones. Si calificamos como “malos” sus sentimientos o hacemos que los repriman o nieguen, el resultado puede ser una baja autoestima, una conducta no sincera y una pérdida de conexión con sus sentimientos.
 
Por lo tanto, hay que valorar todo el abanico de emociones que experimenten, en lugar de valorar sólo las positivas.
 
No obstante, también es importante evitar decirles cómo deben sentirse, así como compararles con sus compañeros, utilizar el sarcasmo, las amenazas y los castigos en repercusión a sus sentimientos, ya que lo único que estaríamos fomentando sería la negación y ocultar cómo se sienten.
 
CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS A QUE EXPRESEN SU MALESTAR
Fomentar una autoestima sana en los niños significa también enseñarles a expresar su malestar, sus emociones negativas, de manera adecuada, así como las diversas formas en las que pueden afrontarlas.
 
La autoestima implica conocerse y valorarse y esto no podemos hacerlo si olvidamos cuándo nos encontramos mal o estamos enfadados. Todo cuenta a nivel emocional. Por esta razón, a continuación sugiero una serie de claves que favorecerán la expresión de las emociones en los más pequeños:
 
-Proporcionar un clima seguro y de aceptación que invite a los niños a expresar cómo se sienten, sin miedo al regaño o al rechazo.
-Ayudarles en la expresión de su malestar. Por ejemplo, a través de actividades como escribir, dibujar, contar un cuento, interpretar, etc.
-Contarles una situación similar en la que nos sintamos igual que ellos, para así fomentar la idea de que los comprendemos.
-Ser un buen modelo en el afrontamiento de sentimientos intensos.
-Ayudarles a sentirse bien en situaciones de decepción o derrota.
 
La importancia de un lenguaje positivo. No debemos olvidar uno de los elementos más fuertes que tienen los padres para fortalecer la autoestima de sus hijos: El lenguaje.
 
La forma en la que nos dirigimos a ellos determina parte del vínculo que construimos. En cada una de las interacciones que tenemos con los niños, de algún modo estamos reflejando nuestra identidad.
 
Por ello, resulta tan importante prestar atención a las palabras y el tono de voz que utilizamos cuando nos dirigimos a ellos. Lo fundamental es que utilicemos un lenguaje positivo y sincero que fomente su autoestima.
 
Este tipo de lenguaje se compone de una descripción del comportamiento del niño libre de juicios, distinguiendo así el valor de su conducta. Además, hay que acompañarlo de cuál es nuestra reacción a lo que el niño ha realizado; es decir, cómo nos sentimos y qué pensamos sobre lo ocurrido.
 
Por último, señalar de algún modo que reconocemos y validamos cómo se siente. Ser padre implica ser instructor y formador de habilidades para vivir en el mundo. De esta forma, el uso de la disciplina resulta necesario.
 
Ahora bien, ésta no puede ser una agresión a la autoestima, sino un medio para crear un entorno seguro que facilite el aprendizaje y la autonomía.
 
Si consideras que te cuesta trabajo poder apoyar a tus hijos a tener una buena autoestima, porque tú no la tienes o la comunicación es muy mala entre ustedes, es importante que busques ayuda psicológica, para poder sacar a tus hijos adelante.
AMIGO PERRUNO
El programa Muévete en Bici CDMX, de los do