NIDO DE VÍBORAS

LA PROFECO ya hizo una primera inspección por el lugar y levantó las actas correspondientes.

 

POR: ALBERTO CHUC/LUCES DEL SIGLO.

EL ALTERCADO de ayer por la mañana en el que un grupo de policías municipales se le puso al brinco a Jesús Pérez Abarca, encargado de la protección policiaca de Cancún, es muestra de lo complicado que es ejercer dicho cargo en esta ciudad.
 
PORQUE NO sólo es luchar contra la criminalidad sino también cuidarse del fuego amigo, que puede venir hasta de la propia sombra. Así de enrevesada está la situación al interior de la Secretaría de Seguridad Pública local, donde el secretario estatal Alberto Capella ya amenazó que podría venir un nuevo “ajuste administrativo”, es decir, recorte de personal, reacomodo de plantilla, reasignación de puestos… despidos para decirlo en corto, para continuar con las labores de saneamiento del cuerpo policiaco.
 
EL HECHO es que así como van las cosas, a ver si Pérez Abarca dura al menos los tres meses que le dieron de gracia para probar que puede con el paquete, ya que apenas se supo su llegada a la entidad no tardaron en conocerse sus antecedentes en la materia en otros estados donde ha trabajado, con resultados, digamos, no muy alentadores.
 
POR OTRA parte, a estas alturas Pérez Abarca ya debería estar acostumbrado a los empujones, ya que no es la primera vez que lo sacan de un lugar de esa manera; le pasó hace tres años en Morelos, e incluso cuentan que desde el kínder ya acumulaba sus primeros desalojos…
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CANCÚN TIENE varios kilómetros de playas, todas ellas propiedad de la Nación y de sus habitantes. Al menos en teoría, porque en la realidad sólo se puede acceder a ellas por breves entradas acotadas por moles de cemento que ocultan el mar a la vista.
 
LA PÉRDIDA de esas entradas ha sido, a veces, por esa forma de robo en despoblado llamada “desarrollo”, concepto en aras del cual todo en este planeta es sujeto de comercialización para obtener prosperidad en forma de complejos hoteleros en las que la gente local puede obtener chamba de meseros, camaristas o barrenderos.
 
PERO EN otras ocasiones también se da el robo hormiga, modalidad en la que algunos vivillos se van instalando en las playas así de a poquito, con carpas, mesas y camastros, hasta que cada vez cubren más terreno que luego terminarán por cercar y reclamar como suyo.
 
ES LO que pasa, por ejemplo, en playa Delfines, donde hay changarritos de este tipo que ofrecen servicios de playa amparados en permisos de la autoridad, algunos de verdad y otros falsos, hasta que un buen día, sin darnos cuenta, resulta que ya no podemos pasar por ahí porque es propiedad de alguien.
 
LA PROFECO ya hizo una primera inspección por el lugar y levantó las actas correspondientes. Ajá, ¿y luego? Justamente esperemos haya un luego y no se quede todo igual.
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MEDIO ESCONDIDA entre tanta otra información, la semana pasada se dio a conocer que la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló la constitucionalidad de unas reformas a la Ley de Protección a los Animales del estado de Veracruz, en las cuales se prohíben las peleas de gallos.
 
¿QUÉ SIGNIFICA? Pues no sólo que el negocio de los galleros está por terminarse, sino que sienta un precedente para que no tarde en ocurrir lo mismo con esa otra bonita tradición que es la tauromaquia, por la cual una muchedumbre aplaude y se regocija ante la valentía de un fulano que se entrena para matar a un toro.
 
ESTE PAÍS todavía tiene remedio me cai…