Todo EU en juego

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Compiten partidos por las dos Cámaras; suponen comicios referendo de Trump.

 
Staff Reforma
Estados Unidos parece haber regresado a noviembre de 2016. Las elecciones legislativas de hoy se han convertido en una suerte de presidenciales en las que Donald Trump vuelve a ser el candidato omnipresente y volcánico que agita la identidad y la inmigración.
 
“Aunque no estoy en la boleta, de alguna forma, estoy en la boleta”, dijo ayer el Mandatario estadounidense. Este 6 de noviembre será también un referendo sobre Trump y, si los republicanos pierden el control del Senado o la Cámara de Representantes, su agenda política será afectada. Fracasar ante uno de los Presidentes más impopulares y divisivos de la historia supondría una debacle sin precedentes.
 
Uno de los escenarios más probables es que los demócratas recuperen la Cámara Baja, pero que no consigan el Senado. Eso traería problemas para Trump: los congresistas podrían iniciar investigaciones sobre sus negocios o impulsar un proceso de destitución (“impeachment”) del Mandatario en función de los resultados de la pesquisa de la trama rusa sobre la injerencia del Kremlin en las elecciones de 2016 y el posible contubernio del entorno del republicano.
 
Sin embargo, carecería de los dos tercios del Senado necesarios para confirmar ese cese. Otro de los escenario, la victoria demócrata en todo el Congreso, supondría un terremoto político y para los republicanos una revelación: asociarse a la marca Trump ya no vale la pena.
 
Estas elecciones pretenden ser la antesala de las presidenciales de 2020 pero también el momento para que un grupo de demócratas hagan historia. En Vermont, Christine Hallquist podría convertirse en la primera Gobernadora transgénero del país y Jared Polis, de Colorado en el primer hombre Gobernador abiertamente homosexual del país.
 
Asimismo, estas elecciones legislativas son un examen al movimiento feminista, que verá si puede traducir su notoriedad en poder político, con un récord de 237 candidatas a la Cámara de Representantes, 23 al Senado y 16 a gubernaturas.
 
Los comicios reflejan los nuevos tiempos del país, ya que tampoco a nivel de diversidad –de género, orientación sexual, raza y religióntienen precedentes.
 
Pero también los brotes de odio han hecho acto de presencia durante la campaña: un fanático de Trump fue arrestado en septiembre por el envío de paquetes bomba a varios políticos y otras figuras detestadas por la derecha y, al día siguiente, un radical antisemita una matanza de 11 judíos en una sinagoga de Pittsburgh.
 
El de hoy se ha convertido en uno de los comicios legislativos más divididos de la historia del país, aunque también de los más seguidos, hasta por los más jóvenes.
 
Un 40 por ciento de los estadounidenses de entre 18 y 29 años aseguran que votarán, según una encuesta difundida esta semana por la Universidad de Harvard. De cumplirse, sería una de las mayores participaciones en décadas de jóvenes en legislativas.
 
No obstante, en 2016, las encuestas pronosticaron un triunfo demócrata y, finalmente, el magnate republicano sorprendió a todos con su llegada al Despacho Oval. Dos años después, una vez más, la historia recuerda que todo puede pasar.