Corazón de champaña

Troyes se ha esmerado en generar una renovación en madera para los edificios.

Mónica Delgado
Agencia Reforma

TROYES, Francia 03-Nov-2018 .-Dicen que Troyes tiene la forma de un corcho de champaña, pero no es la única peculiaridad de esta ciudad en la región de Champagne-Ardenne.

Atravesada por el Sena, está situada a 200 kilómetros al sur de París, tiene algunas de las casas de entramados mejor conservadas de Francia, por lo que recorrer su casco histórico es como viajar al siglo 16, periodo de transición entre la Edad Media y el Renacimiento.

Esta última etapa dejó numerosas mansiones burguesas de piedra blanca, que en conjunto crean un encantador panorama con amplias plazas y calles peatonales, numerosos cafés y restaurantes. La ciudad se puede recorrer a pie o en bicicleta sin ninguna prisa.

Abundan en su geografía las casas de madera con vigas y pilares aparentes, sobre los que se conservan detalles esculpidos o nichos con estatuillas. Algunas fachadas se siguen pintando de atractivos colores, siguiendo el estilo de hace algunos siglos.

Troyes se ha esmerado en generar una renovación en madera para los edificios dañados, perfectamente integrada al estilo del caserío antiguo y muy adaptada a la arquitectura sostenible contemporánea.
Con 10 iglesias, además de varias capillas, una sinagoga, un templo protestante y una mezquita, para poco más de 60 mil habitantes, es también una ciudad de templos.

Cuenta con dos edificios góticos de gran belleza: la Catedral de San Pedro y San Pablo y la Basílica de San Urbano.
Sus museos son otro gran atractivo. Sus instituciones cuentan con acervos que van de lo prehistórico al arte moderno, aunque el más concurrido es el dedicado a la herramienta.

Sin embargo, uno de los mayores pretextos para visitar Troyes son las compras. Desde la época romana, esta zona ha desarrollado una importante actividad comercial, sustentada en productos alimenticios locales, liderados por la champaña, el prunelle, un licor de endrinas (una ciruela local) y la andouillette de Troyes, embutido que es orgullo de los carniceros locales.

Esta urbe es también considerada la capital europea de los outlets, que llegaron en los años 60. Recibe a más de 5 millones de visitantes al año y se han convertido en un atractivo financiero y turístico para la región.

 
 
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Guía práctica
Cómo llegar
Desde París, el tren es la mejor opción. El boleto de ida cuesta entre 25 y 45 euros. En autobús, hay varias compañías que ofrecen el servicio, con costos desde 5 euros.
 
Qué comer
La Mignardise es uno de los restaurantes más populares, donde se puede probar la andouillette, un embutido orgullo de los carniceros locales.
 
Toma nota
No tan conocido como la champaña, la prunelle es un licor típico de la región. A los pies de la Catedral de Troyes se encuentra Le Cellier SaintPierre, que destila esta bebida local desde 1840.
Más información
www.sncf.com
www.lamignardise.eu
www.cellierstpierre.com