Alcanzan UE y GB pacto preliminar

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Se enfrenta Premier a la resistencia de la Oposición y euroescépticos.

 
Staff Reforma
LONDRES.- Theresa May se enfrenta a la penúltima prueba del calvario que decidió asumir hace dos años. De acuerdo con el diario El País, los equipos negociadores de Londres y Bruselas cerraron finalmente un acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea, unas 500 páginas llenas de aspectos técnicos en las que, entre otras muchas cosas, se intenta dar una solución al principal escollo de todos estos meses, Irlanda del Norte.
 
Ahora, la Primera Ministra deberá librar una batalla para que el pacto del Brexit sea aprobado por su gabinete y, una más dura, para lograr el visto bueno del Parlamento.
 
Ayer, May comenzó a convocar a todos sus Ministros para explicarles, uno a uno, los detalles del acuerdo. Si lo considera posible, hoy mismo, a primera hora de la tarde (tiempo local), convocará un Consejo de Ministros formal que ponga el sello definitivo al Brexit. Los líderes norirlandeses del Partido Unionista Democrático (DUP) también fueron convocados.
 
Su apoyo es fundamental para que el pacto tenga posibilidades de salir adelante cuando sea enviado al Parlamento británico.
 
El acuerdo alcanzado en Bruselas contempla la opción de última hora que presentó el equipo de May para evitar el propósito inicial de los negociadores de la UE de que Irlanda del Norte se mantuviera dentro de la Unión Aduanera.
 
Así, la propuesta de la Primera Ministra fue la de mantener todo el territorio británico dentro de dicha Unión durante el periodo de transición de dos años acordado para después de la fecha de entrada en vigor del Brexit, el 29 de marzo.
 
Si bien hay un acuerdo preliminar, el documento podría tener resistencias. Los opositores al Brexit dentro del conservador partido de May acusan a la funcionaria de rendirse ante la UE y darle demasiada voz a Dublín.
 
Además, los euroescépticos prometieron estancar el proceso en el Parlamento británico. De acuerdo con Reuters, el eurogrupo y el Reino Unido necesitan este acuerdo para mantener las actividades comerciales conjuntas, en medio de múltiples problemas para que Londres lograra poner fin a casi 46 años de membresía sin dañar el comercio o inquietar a los legisladores que decidirán el destino del pacto.
 
Está por ver si se aclarará la principal duda que se ha suscitado en los últimos días.
 
Esto es, si se contempla la posibilidad de que el Reino Unido pueda abandonar unilateralmente la Unión Aduanera cuando lo desee, si se establecerá un mecanismo de intermediación a ese respecto en el que las dos partes tengan voz o si, como reclamaba Bruselas y se negaban en redondo los euroescépticos, la última palabra la tendrá el Tribunal Europeo de Justicia.