De corazón artístico

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“Como diseñador, no puedes parar, ¡debes evolucionar constantemente!”

 
 
Paola Cianci
Agencia Reforma
MADRID, España 09-Nov-2018 .-Su trayectoria inició con lo que él llama una “circunstancia coincidente”. Y es que de joven, para pagar sus gastos sin depender de su padre, Roberto Verino consiguió trabajo de dibujante en una empresa francesa de prêt-à-porter, donde pudo conocer desde dentro el mundo de la moda.
 
“Fue mi buena suerte el poder hallar algo que de verdad me daba el máximo de satisfacción y, además, la oportunidad de desarrollarme en lo que yo quería”, dice el creativo gallego, quien estudió Bellas Artes en París.
Tras crear varias colecciones para la marca Billy Bonny, viajó a su tierra para introducirla en España.
 
Posteriormente, en 1982 lanzó su propia firma, y un año después inauguró su primer tienda en París, convirtiéndose en el segundo español -después de Balenciaga- en tener un punto de venta en la Ciudad Luz.
Con la idea de expandir su negocio, en 1987 comenzó a vender sus diseños femeninos en El Corte Inglés, en 1997 sumó a su propuesta ropa para caballeros y en 2004 agregó accesorios.
 
Su motivación es hacer felices a las personas, anticipándose a sus necesidades para ofrecerles soluciones de alta calidad realizadas con la mejor técnica de patronaje, lo que resulta en piezas únicas y con identidad.
 
“Nuestra labor consiste en, más que vestir cuerpos, vestir almas”, afirma con una sonrisa.
“Todavía tengo mucho qué aprender, aún me siento como un niño pequeño con ganas de realizar una infinidad de cosas”.
 
El amor lo mueve En la más reciente edición del Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Roberto presentó “The Look of Love”, colección para este Otoño-Invierno inspirada en las décadas de los 20 y los 40.
 
Para crearla, el diseñador se basó en el fin de la Primera Guerra Mundial, en 1918, y el de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, con la intención de destacar el sentimiento de romance.
 
Así, los años 20 se reflejan en texturas con puntos geométricos, lúrex, seda y tul con aplicaciones de cintas, mientras que los 40 se observan en la sobriedad, elegancia y aire militar de atuendos con tejidos de ‘tweed’ y pana.
 
Para los caballeros elaboró piezas como abrigos en homenaje al modista francés Paul Poiret, chaquetas ‘oversized’ y sofisticados sacos.
 
Para ellas, faldas midi, blusas de cuello, capas largas y chamarras de piel en una gama terracota con acentos dorados, blancos, negros, azules y grises.
 
“Ya que pasas la prueba de la pasarela con tus obras terminadas, tienes un pequeño aire para respirar, pero luego debes iniciar de nuevo con otro concepto”, asegura Roberto.
 
“Como diseñador, no puedes parar, ¡debes evolucionar constantemente!”, añade.