Se satura Cancún

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Este fue el primer destino diseñado por Fonatur y el más exitoso a la fecha:

 
 
 
VERÓNICA GASCÓN / LUCES

A 44 años de su fundación, el sol brilla menos para Cancún. Después de ser el santuario del turismo extranjero, su modelo de sol y playa por excelencia ya muestra signos de saturación, consideran participantes del sector turístico.

 

El crecimiento exponencial de la oferta turística que tuvo se puede medir en el número de habitaciones, que ha aumentado alrededor de 300 veces desde 1974, cuando se fundó. Para entonces había 332 habitaciones disponibles y ahora hay 101 mil cuartos, más las licencias que se han dado para construir otros 33 mil, según datos del gobierno de Quintana Roo.

 

Este fue el primer destino diseñado por Fonatur y el más exitoso a la fecha, si se considera que cada semana recibe mil 198 vuelos de Estados Unidos, Canadá, Europa, Cuba, América del Sur y Centroamérica.

 

El de Cancún, es el segundo aeropuerto por el que arriban más visitantes vía aérea al País, después del AICM, con 20.9 millones de enero a octubre, según datos de Asur, grupo que lo opera, administra y mantiene. En el año en el que surgió el destino, se recibieron únicamente 99 mil 500 turistas.

 

En este destino el objetivo original era lograr un equilibrio entre la zona urbana, la turística y la ecológica, propósito incumplido debido a los altos contrastes entre el centro turístico y las comunidades que lo rodean, reconoció Fonatur.

 

El Fondo explica que la zona turística recibe servicios constantes de mantenimiento y conservación y el resto del municipio sólo servicios básicos de mantenimiento urbano. Para la OCDE, el modelo actual de sol y playa se encuentra en una etapa madura y por ello recomendó diversificar la oferta turística.

 

“Sí hay destinos en los cuales la sustentabilidad empieza a perderse, la calidad de los destinos empieza a decrecer por lo tanto el destino pierde valor”, dijo Pablo Azcárraga, presidente de Consejo Nacional Empresarial Turístico.

 

El empresario admitió que el crecimiento desmedido del centro vacacional provocó problemas ambientales, agravados por los huracanes Gilberto (1988) y Wilma (2005), que cambiaron la fisonomía a las playas