Primer registro de un caza cometas

El Orbitador

 

Jimmy Herrera/Luces del Siglo

Uno de los grandes sueños que tenemos aquellos a quienes nos gusta mucho la Astronomía, es que a través del uso de nuestros propios telescopios -o equipos- tengamos la oportunidad de poder descubrir un nuevo Cometa en el cielo, para que posteriormente sea catalogado, analizado y bautizado con nuestro apellido.
 
En la actualidad existen cientos de astrónomos aficionados alrededor de todo el mundo que dedican gran parte de su vida -sobre todo por las noches- a escudriñar con detalle cada rincón del cielo, con el objetivo de poder descubrir nuevos cometas.
 
En ocasiones el encontrar este tipo de objetos celestes sucede de forma accidental, tal como aconteció en 1995 con el estadounidense Thomas Bopp, que siendo él un principiante y sin contar con los conocimientos básicos del manejo de telescopios, utilizando el equipo prestado de un amigo se encontró en la constelación de Sagitario una pequeña extraña mancha de color verde, y que más tarde se percataría que dicho objeto no estaba catalogado en ningún mapa celeste. Reportó su hallazgo, y días más tarde se comunicaron con él para confirmarle que efectivamente había encontrado un cometa, al que por supuesto le pusieron su apellido.
 
El primer registro que existe de un caza cometas data de 1758, cuando un francés llamado Charles Messier, haciendo uso del Observatorio Marino de la ciudad de París se encontró con un objeto celeste al que catalogó como “M1” (o Messier 1), hoy conocido como la Nebulosa del Cangrejo en la constelación de Tauro.
 
Todos aquellos objetos fijos de cielo profundo que iba encontrando en diversas constelaciones, los catalogaba como M2, M3, M4, M5… y así sucesivamente, con la finalidad de no confundirlos con cometas durante sus posteriores observaciones. Messier registró finalmente un total de 110 objetos, entre los que se encuentran nebulosas, cúmulos globulares, cúmulos abiertos y galaxias.
 
Su catálogo fue publicado por primera vez en 1771, y desde entonces ha servido como una excelente referencia para otros astrónomos o aficionados a esta hermosa ciencia. Lo curioso de todo esto es que a Charles Messier se le conoce más por haber realizado este catálogo, que por los cometas que pudo descubrir.
 
Cabe señalar que cada año a finales del mes de marzo, diversas agrupaciones y sociedades astronómicas de todo México se hacen cita en distintos puntos del país, con la intención de realizar una de las actividades más llamativas denominada “Maratón Messier”.
 
La actividad es muy simple y consiste en que cada aficionado haciendo uso de su propio equipo astronómico, logre encontrar precisamente aquellos ciento diez objetos catalogados por Charles Messier. A su vez, también participan jueces invitados para constatar que cada uno de los participantes durante la maratón estén apuntando correctamente cada uno de los objetos del catálogo hasta llegar a terminarlo.
 
Hay aquellos a quienes gusta tan sólo de observar todos los objetos a través de sus oculares, pero hay quienes también gustan hacer alarde de las más novedosas cámaras sensibles que existen en el mercado, y que tienen la capacidad de mostrar en un monitor cada uno de esos objetos celestes.