¡A florecer!

De aquel encuentro surgiría la Asociación Nacional de Mujeres Empresarias del Campo.

Viviana Mahbub*
Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO 15-Nov-2018 .-Sí, las flores son un placer y además de disfrutar sus colores, aromas y formas, gracias a artesanos como Julieta Ruiz, pueden llevarse al plato, la taza o la copa.

Su historia, como la de otros pequeños emprendedores, nace de las ganas de honrar a la tierra y dejar atrás las complicaciones que, de pronto, implica ser madre y trabajar lejos de casa.

“Hace dos años decidí no renovar contrato en la dependencia donde trabajaba. Yo quería sembrar algo, una especie o variedad endémica de México. En esa búsqueda encontré la dalia y me enamoré de todas sus propiedades”, cuenta Julieta con voz apacible y gran entusiasmo.

Durante su investigación, esta microempresaria en ciernes se topó con la Asociación Mexicana de la Dalia, donde comenzó a tomar talleres y participar activamente.

Inicialmente, su idea era sembrar 500 flores, pero su esposo la animó a hacerlo en grande y lanzarse por un cultivo de 9 mil. El primer reclamo vino de su espalda, que resistió hasta donde pudo los bultos de tierra y el arduo trabajo en el campo.

La fertilidad de aquellas semillas recompensó a Julieta, 12 mil flores salieron de su primera cosecha. El segundo obstáculo a vencer fue la comercialización. Prácticamente todo lo recogido el primer año no encontró más destino que el de colorear los campos de Tláhuac.

Su gran oportunidad llegó con un programa de capacitación y empoderamiento de la mujer realizado en Washington, al que fue invitada por Sagarpa y donde conoció a otras emprendedoras que, como ella, estaban dispuestas a compartir vivencias, experiencias y necesidades.

De aquel encuentro surgiría la Asociación Nacional de Mujeres Empresarias del Campo, gracias a la que Julieta y sus colegas de todos los estados de la República han encontrado soluciones en asesoría técnica, capacitación, financiamiento y comercialización.

Pétalos y raíces
La dalia es la flor nacional y fue el ex Presidente Adolfo López Mateos quien, en mayo de 1963, así lo dispuso. Según la Asociación Nacional de la Dalia, hay 41 especies y sus usos son, sobre todo, ceremoniales y ornamentales, pero también culinarios.

Su siembra se realiza a finales de febrero y en mes y medio la flor está lista para recogerse, es una planta noble que necesita sol y calor durante los cuatro meses de hibernación posteriores a la cosecha.

Sus pétalos y tubérculos son ricos en vitamina C, calcio, fibra natural, antioxidantes y aminoácidos; entre las propiedades que se le atribuyen, especialmente a la raíz, está la de regular la insulina en la sangre.

El tubérculo puede comerse crudo o cocido; su textura y sabor tienen reminiscencias de jícama, rábano y jengibre. Julieta también lo comercializa deshidratado, para infusiones.

Sal de mar con polvo de dalias deshidratadas, pétalos desecados para infusiones y harina para repostería son algunos derivados de esta flor que la productora ha incluido en su catálogo.

La asociación en conjunto con la Universidad de Chapingo publicó un recetario para aprovechar esta flor tan versátil. Mientras lograr hojear sus páginas, puedes lucirte como un profesional agregándolas a ensaladas, postres, botanas, coctelería, tinturas y nieves.

Toma nota
No todas las flores son comestibles. Las que sí, como las de Dalias & Julietas, son de temporada y cultivo orgánico, libre de pesticidas y herbicidas. Dalias, pensamientos, rosas, clavelinas, cempasúchil, lavanda e hinojo son parte de su oferta para poner en el plato.

“Las flores son los hermosos jeroglíficos de la naturaleza con las que nos indica cuánto nos ama”. Johann Wolfgang von Goethe

TABLA

Síguela
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ruiz_julieta@hotmail.com
Mercado el 100. Orizaba esq. Antonio Anza, Roma. Do de 9:30 a 15:00 horas

*Internacionalista y cocinera, es health coach y amante de los productos locales y artesanales. Imparte talleres y asesorías holísticas de equilibrio nutricional y dietas restrictivas.