Opera CEMA con muchas carencias

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El reporte se integró con una visita de supervisión al edificio de gobierno.

MARCO ANTONIO BARRERA

CHETUMAL, Q. ROO.- A más de un lustro de su inauguración, el Centro de Ejecución de Medidas para Adolescentes (CEMA) de Quintana Roo carece de un reglamento interno de operación y manuales para la reinserción de jóvenes.

La falta de normatividad hace que se utilice la que rige al Centro de Readaptación Social, lo cual no puede ser aplicable a los adolescentes por sus características y condiciones específicas.

La Comisión de Derechos Humanos de Quintana Roo señaló que faltan protocolos para prevenir suicidios y eventuales huelgas de hambre, además son insuficientes los mecanismos para atender incidentes violentos. Tampoco existen guías para revisar a visitantes.

El personal de seguridad y custodia es insuficiente para garantizar vigilancia las 24 horas, por asignaciones de elementos a cursos u otras actividades sin que nadie los sustituya.

De acuerdo al Diagnóstico de Supervisión Penitenciaria 2017, elaborado por Marco Antonio Toh Euán en mayo pasado, se adolece de especialistas en criminología para clasificar perfiles y quedan inconclusos los planes de trabajo personalizados en la etapa de ingreso de los muchachos.

Además no hay iluminación suficiente en dormitorios y pasillos y la cocina está inhabilitada. Por la cantidad de población interna, 5 hombres y 1 mujer, los alimentos se preparan en otra área y les son compartidos.

Tampoco existe privacidad en el área de apoyo sicológico ni acceso a actividades laborales, educativas y de educación, pese a que deben recibir un trato diferente, de acuerdo al sistema de justicia de menores en reclusión.

El Centro tiene capacidad para 120 jóvenes en 24 dormitorios y en su construcción se invirtieron más de 21 millones de pesos. La inauguración estuvo a cargo del exgobernador Roberto Borge en 2015. Se presumió que tenía talleres, aulas, área de enfermería, comedor y cocina.

Entre las recomendaciones planteadas deben elaborarse políticas públicas que garanticen el respeto de los derechos humanos de quienes viven en prisión.

En el CEMA debe crearse un reglamento interno y manuales de procedimientos para establecer reglas y formas de operación, además de revisarse los recursos materiales, humanos y de infraestructura.

Hay que implementar exámenes periódicos para el tratamiento de la salud física y mental de los menores en reclusión y respetar su privacidad en las atenciones psicoterapeúticas, para que les genere confianza.

Se establece que debe garantizar suficientes dormitorios, comedores y sanitarios, limpios y bien equipados, para que la condición de estancias asegure una reintegración familiar, social y cultural.

La presencia de un criminólogo en el Comité Técnico Interdisciplinario de Evaluación del Adolescente permitirá clasificar y participar en tratamientos, y opinar sobre la conveniencia de separar temporalmente a quienes tengan problemas de conducta.

Debe existir una cantidad apropiada de personal de seguridad y custodia, con preparación adecuada y especializada en menores, y “no sean los mismos custodios de los centros penitenciarios para adultos quienes se encarguen de ellos”.

Las instalaciones deben ser espacios en condiciones óptimas para desarrollar programas educativos, deportivos, de capacitación al trabajo y la salud, además de las visitas familiares.

La supervisión del CEMA consistió en constatar lo realizado por las autoridades para garantizar una estancia digna, condiciones de gobernabilidad y la reintegración social, familiar y cultural del adolescente.

El reporte se integró con una visita de supervisión al edificio de gobierno, la dirección, área jurídica, médica, educativa, sicológica y trabajo social. Se aplicaron también cuestionarios entre los menores, el 21, 22 y 23 de marzo pasado.

Se omiten detalles de las condiciones que privan entre adolescentes con requerimientos específicos, al carecerse de personas recluidas que vivan con VIH Sida, adicción a las drogas, con discapacidad, de la diversidad sexual y de origen indígena.