La final que no podía jugarse

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Por ahora se ha manejado la posibilidad de jugar el partido fuera de Argentina.

 

POR: STAFF/LUCES DEL SIGLO

BUENOS AIRES, ARGENTINA.-La Conmebol anunció de nueva cuenta la suspensión de la final entre River Plate y Boca Juniors por la Copa Libertadores. Primero fue la naturaleza, ahora fue por violencia. El atentado con piedras que lastimó a dos jugadores de Boca Juniors rumbo al Monumental de River llevó a una serie de reuniones en las que los directivos (incluido el presidente de la FIFA, Gianni Infantino) deliberaban cuándo podrían jugar.
 
“Nos están obligando a jugar” sentenció Carlos Tévez, jugador de Boca. La Conmebol volvió a cambiar la fecha del partido, pero Infantino insistía en que el “show debe continuar”, e incluso arremetió con que “quiero un responsable de esto, pero el partido se tiene que jugar”.
 
El presidente de la organización, Alejandro Domínguez declaró que  “se posterga la final. El consejo de la Conmebol ha tomado la decisión de que en estas condiciones no hay igualdad deportiva”. Trascendió una versión de que el técnico de River, Marcelo Gallardo se había negado a jugar bajo las condiciones en las que se encontraba el rival.
 
La Final que fue promocionada por algunos como un encuentro bélico ya tuvo a sus primeros afectados. Pablo Pérez, capitán de Boca Juniors y Gonzálo Lamardo, juvenil, “no me van a operar, estoy para jugar” dijo el primero con un ojo vendado debido al impacto de los cristales, producto del ataque al autobús.
 
Por el momento los directivos señalaron que la nueva fecha para la final “será analizada y decidida en una reunión en Asunción el martes 27 con los presidentes de los clubes finalistas”. El Monumental fue clausurado de manera preventiva, pero el presidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio espera que pueda jugarse con público.