Majestuosos y necesarios

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La defaunación o desaparición de especies de animales grandes y medianos plantea un riesgo para la salud humana.

Por: Andrea Martínez de la Vega/Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 25-Nov-2018 .-Más allá de la pérdida de la belleza que puedan aportar a sus contextos naturales, la defaunación o desaparición de especies de animales grandes y medianos plantea un riesgo para la salud humana, señalan especialistas.
 
“Defaunación es un término equivalente a la deforestación. Todo mundo entiende la deforestación, lo que no entendemos bien, o no percibimos bien, es esa amenaza invisible a la fauna, a la vida animal, y yo creo que es tan importante y tan crítica que se merece su propio término”, explica Rodolfo Dirzo, profesor del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Stanford.
 
Entre los factores que contribuyen a este fenómeno, el académico mexicano enlista la explotación directa, en donde entra la cacería; la destrucción de hábitats, ya sea por cambio de uso de la tierra o la destrucción del ecosistema; las especies invasoras y el cambio climático.
 
Lo anterior sucede en el contexto de la era del Antropoceno, en la que el ser humano comenzó a alterar el clima, a degradar la naturaleza e interferir con los ecosistemas.
 
Roedores, señal de alerta
Para analizar los efectos de la defaunación, Dirzo ha conducido múltiples experimentos. Uno de ellos en África: mediante cercas electrificadas, se excluyen de ciertas áreas a animales como elefantes, jirafas y cebras.
 
Luego, se compara la condición de dichas zonas con la que tienen hábitats no defaunados.
 
“Lo que hacemos es muestrear la vegetación, contar cuántos pastos, cuántos arbustos, ver las mega defaunaciones que ocurren; ponemos cámaras trampa y con todo eso analizamos el estado de la fauna. Lo que más nos importa: analizamos la situación de las ratas”.
 
Muestras de sangre, pelo, heces y orina se toman a los roedores capturados. También se estudian los parásitos que tanto las ratas como sus pulgas tienen. Entre las enfermedades que portan, se han encontrado incluso casos de peste bubónica.
 
“Si se compara la abundancia de roedores a través del tiempo, en los sitios intactos es la abundancia normal de roedores.
 
En los sitios que no tienen fauna grande, hay un aumento marcadísimo de roedores. Si hay más roedores por unidad de área, hay más pulgas y, si hay más pulgas, hay más animales infectados”.
 
Los riesgos que esto representa para la salud humana son considerables, afirma Dirzo, pues en los sitios donde no hay animales grandes, el número de ratas infectadas es aproximadamente del doble, mientras que las pulgas infectadas pueden subir casi al triple.
 
“Ahora vemos que la fauna no es solamente decoración del ecosistema, puede tener un nivel de regulación de riesgos de zoonosis (enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible a las personas en condiciones naturales)”, dice el académico del área de Ciencias Biológicas de Stanford.