Vuelven Peláez y Piojo a una final

De compañeros a rivales, Peláez y Piojo en el Azteca.

 

Por: Alejandra Benítez/Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Ricardo Peláez tomó la presidencia deportiva del América en noviembre del 2011 y el primer nombre que colocó en su proyecto de reestructuración fue el del técnico Miguel Herrera.
 
El “Piojo” dejó el Atlante y llegó con las Águilas para el Clausura 2012 en medio de una relación cordial y amigable con el directivo azulcrema.
 
Peláez y Herrera eran polos opuestos; el primero tenía una disciplina férrea para hacer su trabajo, era de los primeros en llegar al Nido de Coapa para atender sus labores de escritorio porque en cuanto el equipo se reportaba en la cancha, tomaba su lugar en las butacas ubicadas un costado del terreno de juego para seguir el entrenamiento de principio a fin.
 
Al presidente deportivo no le gustaban las polémicas ni engancharse en las declaraciones y siempre buscaba la mesura ante todo.
 
En cambio el “Piojo” era arrebatado, le encantaban las declaraciones fuertes y más de una ocasión fue corregido. Peláez le llamó fuerte la atención para que no hubiera expulsiones en la cancha por sus continuos reclamos sobre el cuerpo arbitral.
 
Al presidente deportivo del América no le gustaba que Herrera opinara de todo, que se montara en temas externos, y en más de una ocasión le pidió modificar esta actitud, porque incluso llegó a reavivar aquellas viejas rencillas con el técnico, Miguel Mejía Barón.
 
Juntos lograron el título en el Clausura 2013, con Herrera ganando su primer campeonato de Liga, en un partido dramático frente a Cruz Azul, del que ahora Peláez es director deportivo.