Arrecia presión por plan de May

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Argumenta Corbyn iniciativa propia por retraso en votación de Brexit.

Staff Reforma

LONDRES.- El liderazgo de Theresa May fue puesto en duda por segunda vez en una semana. El líder del laborismo, Jeremy Corbyn, anunció ayer el registro en la Cámara de los Comunes de una iniciativa personal contra la Premier británica por haber retrasado la votación del acuerdo del Brexit, originalmente prevista para el martes pasado, para buscar más apoyos y concesiones de la Unión Europea.

Al no dirigirla específicamente contra el Gobierno, aunque saliera adelante –y las posibilidades son altas– no acarrearía obligatoriamente el adelanto de las elecciones generales.

Con la medida, el líder laborista está jugando a dos bandas y, mientras busca erosionar la reputación y autoridad de May, intenta también contentar a un importante sector de su partido que le reclama dar ya el golpe definitivo contra la Premier y su plan del Brexit.

Por su parte, la Primera Ministra intentó frenar la jugada al poner una nueva fecha para la ratificación del pacto y anunció que habrá un nuevo debate a partir del 7 de enero, mientras que la votación tendría lugar el 14 o el 15 del mismo mes. Sin embargo, el plan no logró apaciguar al líder de la Oposición.

A pesar de que la moción personal no obliga al adelanto de las elecciones, el movimiento político podría resultar devastador. En primer lugar porque fuentes laboristas ya han advertido de que si la cuestión de confianza no es votada cuanto antes, irán un paso más adelante y presentarán una moción de censura convencional.

Pero, sobre todo, porque ya cuenta con el respaldo de los nacionalistas escoceses y de los liberales-demócratas. Además, apenas ha pasado una semana de la cuestión de confianza del Partido Conservador que May logró superar pero en la que 117 diputados conservadores dejaron claro que habían perdido la confianza en la política.

De todos modos, nada une más a los conservadores que su animadversión hacia Corbyn y algunos adversarios internos de la Premier, como el número dos del Grupo de Investigaciones Europeas, Steven Baker, anunciaron su voluntad de no seguirle el juego al laborista. “Los euroescépticos ya asumimos la decisión democrática de nuestro partido de otorgar a May su confianza.

No respaldaremos ninguna moción de censura”, aseguró. No obstante, la maniobra de Corbyn añadió más incertidumbre al debate político de Reino Unido y las discusiones volverán a girar en torno a la viabilidad de May como Primera Ministra en lugar de trabajar en posibles soluciones para salir del laberinto del Brexit.