Los primeros diez días… de seis años

Sheinbaum empuja ramas hacia arriba de la tierra empinada.

Samuel Adam
Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO 15-Dec-2018 .-Si algún vecino de la Colonia Barrio Norte no supiera que la Jefa de Gobierno iba a limpiar la barranca, habría sido difícil reconocerla.

De pantalón de mezclilla, gorra, cubrebocas y guantes de jardinero, Claudia Sheinbaum se pierde entre empleados de la Agencia de Gestión Urbana y algunos voluntarios de la alcaldía Álvaro Obregón, que recogen parte de la basura que invade la barranca.

Sheinbaum empuja ramas hacia arriba de la tierra empinada, mete la basura en costales y le pide el brazo a un trabajador para recuperar el equilibrio.

Posteriormente, con los tenis sucios, camina con los vecinos hacia una escalera característica de Álvaro Obregón, que cruza dos calles colindantes con alturas desiguales.

La morenista toma con la mano izquierda un bote de crema de un litro que contiene pintura verde, y con la mano derecha sumerge una brocha antes de llevarla a la pared del color del cemento.

Es sábado 8 de diciembre, su primer sábado como Jefa de Gobierno, y también el primer sábado de tequio en el que ella y los integrantes de su gabinete realizarán trabajo comunitario en la capital del país.

“Al mismo tiempo que estamos nosotros aquí, hay otros compañeros de trabajo que están en las secretarías, están trabajando en otros lados”, explica, “apenas estamos entrando, organizándonos y va a durar todo lo que duremos en el gobierno: los sábados de tequio”.

Tequio en náhuatl significa tributo o trabajo, y rememora las actividades realizadas hace miles de años para el beneficio de una comunidad o barrio.

Pero no sólo es el tequio; en sus primeros diez días de gobierno, Claudia Sheinbaum -la colaboradora más afín al presidente Andrés Manuel López Obrador- ha marcado un estilo de gobierno que buscar hacer del vínculo con la ciudadanía el ello de la “cuarta transformación” a nivel local.

Diariamente, Sheinbaum anuncia medidas que exhiben que la gestión de su antecesor, Miguel Ángel Mancera, olvidó a los ciudadanos.

Las primeras acciones de la mandataria buscan modificar la herencia de Mancera y recobrar lo que considera una ciudad de derechos y libertades.

Nueva etapa
“En los últimos años, vivimos el abandono del servicio público y la democracia; se estableció un modelo de desarrollo urbano desigual que privilegió la ganancia inmobiliaria sobre el interés público, que ahondó las desigualdades”, acusó Sheinbaum en su primer discurso como Jefa de Gobierno, el 5 de diciembre.

“Inicia una nueva etapa de respeto a los usos de suelo y el desarrollo urbano sustentable”, prometió.

Según datos de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial, en el sexenio de Mancera se recibieron 7 mil 256 denuncias por construcciones y usos de suelo, de las cuales 4 mil 426 señalan carencias de los avales necesarios para su construcción.

Actualmente, se desarrollan mil 500 construcciones en la capital, de las cuales 70 por ciento son ilegales, según registros de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) y del Instituto de Verificación Administrativa (Invea).

Éste fue un tema del que Sheinbaum se ocupó en su campaña, en la que recibió 200 denuncias vecinales al respecto, y tomó acciones desde la transición, con apoyo del entonces Jefe de Gobierno José Ramón Amieva.

Desde octubre, se suspendieron los trámites para nuevas construcciones mayores a una vivienda unifamiliar, y ambas administraciones revisaron los trámites vigentes y posibles violaciones a la ley.

Sin embargo, funcionarios de la Seduvi -la dependencia más criticada por los capitalinos en el sexenio anterior ante lo que los activistas denominaron “cártel inmobiliario”- ocultaron a la propia mandataria los números correctos de desarrollo: cambiaron de 124 a 83 las solicitudes vigentes para constituir polígonos de actuación que vulneraran los usos de suelo, y de 191 a 96 las solicitudes de nuevos estudios de impacto urbano.

En su quinto día hábil como, la nueva titular de Seduvi, Ileana Villalobos, ya había detectado más irregularidades y, como acción simbólica, Sheinbaum ordenó la clausura de cuatro predios, advirtiendo que no se trata de corregir lo que se hizo de manera incorrecta, sino de hacer valer la ley.

La superficie de 165 hectáreas de la Barranca de Tarango, donde Mancera suscribió un Sistema de Actuación por Cooperación que facilitaba la edificación de desarrollos inmobiliarios, también fue restituida por Sheinbaum como Área de Valor Ambiental para evitar su ocupación.

En sus primeros días, la funcionaria también canceló el contrato de concesión a un particular del Centro de Transferencia Modal (Cetram) de Constitución de 1917, que incluía la construcción de una plaza comercial privada, y del Cetram Chapultepec, que incluía una torre de 49 pisos para oficinas y hotel, ya que ambos incumplieron los contratos.
Igualmente, logró negociar con los concesionarios del Autódromo Hermanos Rodríguez para la realización de actividades deportivas gratuitas en el espacio cuando no sea época de Fórmula 1, y prometió que en el nuevo Programa General de Desarrollo Urbano se contemplarán consultas públicas vinculatorias para la construcción de desarrollos de más de 10 mil metros cuadrados.

“Queremos dar un mensaje a la ciudadanía pero también a los desarrolladores inmobiliarios: a la ciudadanía es que no vamos a permitir ninguna ilegalidad, sabemos que hay muchas obras que han generado grandes conflictos y las vamos a revisar todas.

A los desarrolladores, todos aquellos que hayan hecho las cosas de manera legal, que las cosas estén bien, pues no tienen ningún problema”, dijo el martes 11 de diciembre.

Sin privilegios
Abrir las ventanas para que el aire que viene del Zócalo capitalino entre a la oficina de gobierno fue costoso para Claudia Sheinbaum.

Portones de 500 kilos instaladas en dos puntos de la oficina que históricamente han ocupado los Jefes de Gobierno y que cubrían los ventanales al interior, fueron instalados en 2013 para proteger a quien ocupó entonces la Jefatura de Gobierno.

“No sé por qué necesitan puertas blindadas”, cuestionó Sheinbaum a su llegada, y solicitó que estos portones fueran retirados.

Desde su campaña, y en armonía con las propuestas de López Obrador, la mandataria prometió recuperar para la ciudadanía recintos antes sólo conocidos por la élite gobernante, y eliminar privilegios de la clase política.

Si AMLO abrió Los Pinos al público, ella hizo lo propio con el antiguo palacio del Ayuntamiento.

Hasta ahora, Sheinbaum ha anunciado la desaparición de mil 712 puestos de alta burocracia para ahorrar mil 800 millones de pesos al año.

También, exhibió a 50 personas que fueron contratadas en la anterior administración, señaladas como “aviadores” y que estaban vinculadas a los ex perredistas Miguel Ángel Vásquez y Antonio Paz García, ambos ex subsecretarios de Capital Humano con Mancera.

Ordenó que mil 400 elementos de la Policía capitalina que funcionaban como escoltas de ex funcionarios y empresarios regresaran a la corporación, para cuidar a todos los ciudadanos.

Ella misma donó los autos blindados de la Jefatura de Gobierno a la Secretaría de Seguridad Pública, y contempla que, de su gabinete, sólo la Procuradora y el Secretario de Seguridad Pública usen escoltas.
“No es justo que la ciudadanía no tenga a sus policías en las calles y que de manera gratuita estuvieran cuidando a determinadas personas”, condenó entonces.

Aquellos trabajadores que en la campaña fueron despedidos por ideologías políticas, principalmente por intervención de los líderes sindicales Ismael Figueroa y Juan Ayala -que buscaron una diputación local con el PRD, sin alcanzarla-, serán reinstalados por la mandataria, según sus primeros anuncios.

También anunció la desaparición del cuerpo de granaderos, que históricamente actuó para reprimir protestas en contra del gobierno en turno, para reubicarlos en Protección Civil, y logró que su gabinete y el del Estado de México instalaran las comisiones metropolitanas para dialogar sobre las principales problemáticas entre sus fronteras.

A través de la plataforma “Gobierno Honesto #3de3”, diseñada por la nueva Agencia Digital de Innovación Pública del Gobierno, Sheinbaum y su gabinete transparentaron sus declaraciones patrimoniales, fiscales y de interés, y hasta el pasado jueves, 92 empleados de gobierno ya habían publicado sus declaraciones.

En general, ha solicitado a todas las dependencias apretarse el cinturón para modificar 25 mil millones de pesos del próximo presupuesto, que presentará el 17 de diciembre al Congreso de la Ciudad, para su primer año de gobierno, y que incluye eliminar privilegios como seguros de gastos médicos privados y gastos de representación.

Políticas públicas que una parte de los capitalinos condenó como abusivas también han sido modificadas en estos primeros diez días, comenzando por la anunciada desaparición de las fotomultas y la no construcción de la planta termovalorizadora, donde el gobierno pagaría 2 mil 686 millones de pesos anuales durante 30 años por la incineración de basura.

En los 549 polígonos con muy bajo índice de desarrollo social, se cancelarán los adeudos por pago de predial y agua de 2019, incluyendo el “predialazo” que llegó hasta la Suprema Corte de Justicia.

Anunció la construcción de 300 centros comunitarios (denominados Pilares), en los que la ciudadanía tendrá actividades recreativas y culturales, puntos de encuentro y conexión a internet.

Y, en su primer día de gobierno, arrancó la reconstrucción de viviendas en Iztapalapa y Xochimilco, que fueron olvidadas en la anterior administración cuando se hizo la repartición del presupuesto a damnificados del sismo del 19 de septiembre de 2017.

Seguridad y corrupción
Cada día, Sheinbaum se traslada junto con su chofer poco después de las 5 de la mañana, desde su casa en Tlalpan al Antiguo Palacio de Ayuntamiento, en el Zócalo.

De 6 a 7 horas, recibe en audiencia pública a 20 o 30 capitalinos que se forman desde la noche anterior y le hacen todo tipo de peticiones: que les dé trabajo, que solucione la inseguridad en sus colonias, que regule la legalidad de sus predios o que les brinde algún tipo de servicio de gobierno con el que no cuentan.

A las 7 horas, revisa con la Procuradora y el Secretario de Seguridad capitalinos, así como con los jefes de sector, los hechos delincuenciales del día anterior, los focos rojos y las estrategias de su seguridad.

En los primeros días, visitó por las tardes a algunos de los 70 sectores de la Policía para platicar con ellos y conocer la situación en la que están trabajando, y restituyó las 73 coordinaciones territoriales y los tres turnos en los 847 cuadrantes de seguridad para bajar el índice delictivo en la Ciudad de México, que costó más de 5 mil vidas en el sexenio de Mancera.

Posteriormente, a las 8 horas ve con su gabinete de agua la situación del suministro en la Ciudad, con la promesa de que a todos les llegue agua a casa, además de diseñar un esquema para solucionar la deteriorada red en la que se va el 40 por ciento del total que surte a los capitalinos.

Una vez a la semana asiste formalmente con el Presidente a la reunión federal de seguridad.

En su lucha contra la corrupción, Sheinbaum ha sostenido, al igual que AMLO, que no habrá persecución política a antiguos funcionarios.

Sin embargo, ha sido enfática en que, ante cualquier irregularidad detectada, se dará parte a las autoridades correspondientes, desde la Contraloría General hasta la Procuraduría.

Ha dicho nombres y apellidos de quienes han cometido actos de corrupción, y nunca ha hablado de un perdón o borrón y cuenta nueva.
“Nosotros no vamos a perseguir políticamente a nadie, no vamos a buscar chivos expiatorios, lo que no vamos a permitir es la corrupción”, advirtió en su primer discurso.

La primera mujer electa para gobernar la Ciudad -nacida en una familia de universitarios, formada en la UNAM y la lucha estudiantil- decidió romper con su antecesor -de forma y de fondo- y, al hacerlo, marca un estilo propio de gobierno que podría ir más allá del lopezobradorismo.