El ángel Francisco

213
dav

Desde 2015 opera un comedor comunitario en Chetumal.

LAURA CRUZ

CHETUMAL, Q. ROO.- Desde el 9 de septiembre de 2015, Francisco Aranda hace una labor altruista sobresaliente. Al frente de un comedor comunitario brinda alimento y de vez en cuando posada a quien se encuentre en situación de vulnerabilidad.

Con avances difíciles y casi desalentadores, Francisco relata que en diversas ocasiones pasa por su mente cerrar el comedor comunitario, que diariamente ofrece comida a casi 120 personas, mismas que dejan una aportación de 20 pesos cada una.

Con ese dinero, Francisco y su equipo de trabajo, quienes colaboran también de manera altruista, preparan alimentos de manera extraordinaria. Por ejemplo, con el fin de no gastar en gas, utilizan estufa de leña, lo que representa un importante ahorro.

“Los recursos que mantienen esto son gracias a la gente que viene y nos da una aportación por la comida que se lleva o que aquí mismo come, para poder mantener todo esto”, detalla.

Sin embargo, hacer esta labor no sería posible sin el apoyo de cada una de las personas que diariamente acuden a cualquiera de los dos comedores comunitarios que hay en la capital del estado.

Al momento, el comedor comunitario sólo recibe donaciones de hielo, frutas y verduras de la central de abasto, productos que no son suficientes pero sí de gran ayuda para poder alimentar a quienes lo requieren.

Francisco comenta que incluso personajes políticos han ofrecido ayuda, misma que se queda en el olvido, junto con las promesas que realizan en época de campaña electoral.

“De hecho, algunas personas han querido ayudarme y siempre ofrecen proyectos, pero nada, dicen que faltó un documento, pero lo curioso es que tengo todos mis documentos en regla y aun así siempre hay una situación por la cual el recurso no sale, han sido tres años y hasta ahorita nos hemos mantenido de lo que la gente aporta”.

Y es que a la semana realiza una inversión aproximada de siete mil pesos, pues cada día se cocina algo diferente, con un menú que incluye desde frutas y verduras hasta carnes y pollo, con el fin de aportar una alimentación balanceada.

“El comedor comunitario nace de cuando gente indigente y con una condición vulnerable en su economía se acercaba a pedirme apoyo con comida u hospedaje”, cuenta Francisco.

Hoy día, la institución, grupo que es de auto ayuda por las noches, está constituida formalmente como una organización sin fines de lucro, que tiene beneficiarios en todas y cada una de las actividades asistenciales.

Su objetivo principal es beneficiar a personas que requieran de atención integral en materia de salud emocional para mejorar su calidad de vida; a personas con problemas mentales, emocionales y enfermedades terminales; promocionar la participación organizada de la población en acciones que mejoren sus propias condiciones de subsistencia en beneficio de la comunidad; la rehabilitación de alcohólicos y fármaco dependientes.

Asimismo la orientación social, educación o capacitación para el trabajo, entendiendo por orientación social la asesoría en materias tales como la familia, la educación, la alimentación, el trabajo y la salud.

Además, la orientación social comprende, entre otras, la atención o la prevención de la violencia intrafamiliar para la eliminación de la explotación económica de los niños o del trabajo infantil peligroso, delincuencia juvenil y adicciones.

Cabe destacar que tanto gente vulnerable como personas en general pueden adquirir su despensa en el comedor comunitario, ya que la idea también es brindar alimentos a precios accesibles y ayudar en la economía a quienes no pueden ir a sus hogares por imperativos de trabajo.