Temen regresar porque peligra su vida, libertad o seguridad

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Cuando se otorga la residencia pueden trabajar formalmente, viajar y hasta traer a su familia.

MARCO ANTONIO BARRERA

CANCÚN, Q. ROO.- México mantiene una larga tradición de dar protección a quienes huyen de la persecución. Desde el Siglo XIX, ha sido refugio de éxodos de indios Kikapú, españoles y guatemaltecos.

Los refugiados temen regresar a su país porque su vida, libertad o seguridad peligran. Son perseguidos por el gobierno, su familia u otras personas; también por cuestión de género. Son diferentes a los migrantes, que viajan para buscar el bienestar económico.

Quienes llegan a México deben formalizar su solicitud de refugio en 30 días hábiles. Cuando exceden ese plazo el trámite se alarga, aunque tienen oportunidad de regularizarse.

Los que piden protección tiene derecho a no ser deportados y con la constancia de trámite pueden trabajar temporalmente.

Para ser aceptados hay que explicar por qué se huye, pasar entrevistas y aportar pruebas. Deben evitar el salir de la ciudad durante el trámite o al menos pedir permiso, además de firmar cada semana para constatar su presencia.

Cuando se otorga la residencia pueden trabajar formalmente, viajar y hasta traer a su familia. Si se les niega tienen dos oportunidades para apelar y otra para revisar su caso. Cuando el fallo es inapelable debe retornar a su país.