Eras, bloques históricos y conmemoraciones

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La historia se escribe abusando del tiempo, haciendo cortes abruptos y generando principios y finales que nos permiten entender algunas complejidades que, durante un cierto lapso, tuvieron lugar.

 
 
 
 
 
 
POR: ABRAHAM GUERRERO
El historiador, como cualquier escritor, debe hacer creíble su historia, es decir, el corte del tiempo del que va a escribir.
 
Escribo esto comenzando el año, cuando es cada día más evidente que estamos viviendo un fin de ciclo. Si hacemos una historia de las últimas cuatro décadas, veremos que en lo económico, político y social los centros geográficos de Occidente viven en crisis, las cuales se podrían interpretar como los puntos de corte entre ciertos momentos de fin y de arranque.
 
El sistema mundial centrado en Estados Unidos está en crisis. El sistema globalizado en el que la economía se liberalizó, Estados Unidos dominó hegemónicamente la política y las finanzas internacionales y socialmente se destruyeron los modelos de bienestar ya no tiene la fuerza necesaria.
 
No se trata sólo de la irrupción del poderío militar ruso, que aún cuenta con muchos talones de Aquiles, ni la larga marcha de China para volver a ser el reino del medio, sino que socialmente las fuerzas sociales al interior de Europa y Estados Unidos están viviendo un terrible conflicto, producto del desgaste económico del neoliberalismo.
 
Las alternativas populistas, sean de izquierda o de derecha, están creando las condiciones para recuperar las contradicciones políticas principales de la modernidad. El falso discurso de que la lucha de clases había concluido con el fin de la historia pareciera que se disuelve en medio de las nuevas tensiones sociales, políticas y económicas que sacuden al mundo.
 
Una nueva multitud se está conformando con los desheredados, los que teniendo más estudios y capacitación que sus padres y no tienen empleo, los pequeños comerciantes incapaces de competir con los emporios, todos aquellos que resienten el verdadero sentido de la organización política y económica del mundo.
 
La desigualdad social es el verdadero discurso de la polarización. La derecha trata de generar unidad a través de la moral religiosa o chovinista mientras que la izquierda todavía está atrapada en los discursos de la inclusividad de las minorías trata de volver al discurso unificador de la lucha de clases. Este nuevo revoltijo ideológico tiene una escala mundial. Incluso China, aparentemente tan poderosa, tiene un movimiento estudiantil cada vez más radicalizado a la izquierda al grado que muchos jóvenes marxistas han sido expulsados de las universidades por ir en contra de la versión oficial del marxismo. La confrontación está tomando forma y los bloques históricos que darán sentido a las nuevas confrontaciones nacionales e internacionales están gestándose.
 
Mientras Steve Bannon está conformando una internacional de derecha populista con gente como la francesa Marine Le Pen y el primer ministro húngaro, Victor Orban, Bernie Sanders está tratando de conformar una internacional progresista con gente como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el ex ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis. La retórica es la del siglo XX que es la referencia histórica inmediata, pero la política es la del siglo XXI. Conforme pasen los meses veremos qué conmemoraciones tienen más repercusión y tendremos más claridad.