Llegó la hora de la rosca de reyes

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En el sur de Quintana Roo se pueden encontrar roscas tradicionales, pero también rellenas de queso de bola, queso crema, crema pastelera, crema de almendra, así como de jamón y queso.

 
 
 
 
 
POR: LAURA CRUZ
CHETUMAL, Q. ROO.- En los hogares, las escuelas y las oficinas de trabajo ya se ha vuelto una costumbre partir la, historia con tradición que comienza con la llegada de Melchor, Gaspar y Baltazar, los tres magos de Oriente, al lugar donde nació Jesús. Ellos llevaban consigo oro, incienso y mirra como signo de adoración.
 
Dicha celebración conlleva a que cada 6 de enero se consuman roscas, hoy en día con rellenos acorde a la región de cada estado. Por ejemplo, para la zona sur de Quintana Roo se pueden encontrar roscas tradicionales, pero también rellenas de queso de bola, queso crema, crema pastelera, crema de almendra, así como de jamón y queso.
 
A través de la Cámara Nacional de Comercio Servicios y Turismo de Chetumal se hace la invitación para comprar y consumir a nivel local la tradicional rosca de Reyes, pues aunque hay cadenas internacionales que las venden a bajo costo, no hay nada como adquirir una rosca con ingredientes 100 por ciento naturales, libres de conservadores, colorante o saborizantes artificiales.
 
De acuerdo con Alberto Vargas, encargado del área de cafetería de la panadería La Gracia de Dios, para estas fechas son tres panaderos quienes preparan artesanalmente la Rosca de Reyes, producción que lleva varias horas de elaboración.
 
“Se vende mucho la de jamón y queso, las de relleno son la preferencia de los clientes”, aseguró el entrevistado, quien comenta que desde el 2 y hasta el 7 de enero se producen y venden las roscas, quien a su vez hace la invitación a consumir productos locales, beneficiando al comercio de Chetumal.
 
Los precios varían de acuerdo al tamaño y relleno, pero en la mayoría de las panaderías locales de la capital del estado los costos van desde los 100 pesos en tamaño chico, hasta los 600 pesos en tamaño grande con relleno.
 
Históricamente, es durante la Saturnalia, como llamaban los romanos a las fiestas en honor a Saturno, cuando se horneaban panes circulares endulzados con higos, dátiles y miel.  Los panes se repartían entre el pueblo, pero también se servían en banquetes.
 
Esta influencia romana llegó a España en el siglo XII, específicamente a la región de Navarra. Fue ahí donde comenzó a prepararse un roscón similar, cuya particularidad era un haba que se introducía en el pan. Quien encontraba el haba escondida se nombraba Rey de Faba. Pero fue en el siglo XIII, y no en España sino en Francia, donde esta tradición se cristianizó asociándola con la Epifanía.
 
Así, la Epifanía y la elaboración de la Rosca de Reyes formó parte del calendario religioso de la Nueva España, conservándose hasta nuestros días.
 
Sin embargo, es en México donde se le hace una adaptación, a dicho pan. Hoy en día la rosca representa las coronas de los tres Reyes Magos. El azúcar y las frutas cristalizadas son las joyas que lucían sus coronas.
 
El haba que se colocaba en las primeras roscas, en México se reemplazó por un pequeño muñequito, que representa al Niño Dios escondido por San José y la Virgen María para protegerlo de Herodes.
 
Cabe destacar que a quien le toque el Niño Dios en la rebanada de rosca, deberá invitar los tamales para el 2 de febrero, Día de la Candelaria, tradición que de acuerdo con algunos investigadores, los tamales eran una representación del Dios joven del maíz para las culturas prehispánicas, pues la forma de envolver un tamal es como arropar a un recién nacido.