El Orbitador 

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Lo nocivo de la tecnología.

 
 
 
 
Por: Jimmy Herrera
Siendo sinceros, pocas son las ocasiones en que nos tomamos un tiempo para analizar de forma seria, cómo es que ciertas tecnologías pueden perjudicar a  nuestro organismo, por supuesto siempre y cuando hagamos un mal uso de ellas, sobre todo enfocándonos en las generaciones de ahora que son más jóvenes.
 
Por ejemplo, investigaciones recientes están comprobando que hacer llamadas a través de nuestro teléfono celular “por muy largos períodos de tiempo” durante el día, pueden afectar de cierta manera a nuestro cerebro. Y es que la situación consiste en que nuestro teléfono celular es un emisor de ondas de “ultra alta frecuencia”, que con el sólo hecho de tenerlo en nuestro oído, esta fuente de emisión de energía -o radiación por así decirlo- va calentando poco a poco a nuestro cerebro.
 
Un uso excesivo de este dispositivo móvil posibilita la aparición de enfermedades como cáncer o tumores cerebrales. Este tipo de estudios han sido realizados con el uso de cámaras térmicas, que demuestran de forma gráfica y detallada las zonas que van siendo afectados en nuestro órgano cerebral al mantener una fuente de energía cercana por un largo período de tiempo.
 
La logística de la investigación consistió en poner a una persona adulta a llamar por un celular frente a las cámaras térmicas, y bastaron tan sólo seis minutos de tiempo para comenzar a ver los efectos de cómo ciertas zonas del cerebro -muy cercanas al oído- se iban calentando de forma anormal. El mismo estudio se realizó con una menor de seis años, lo que los efectos de calentamiento abarcaron a “todo su cerebro” y no a determinadas zonas como se apreciaron en el adulto.
 
Para entender un poco más sobre este interesante estudio, tomemos como simple ejemplo el funcionamiento de un horno de microondas. Cuando queremos prepararnos unas palomitas o calentar un determinado alimento, una vez que encendemos el horno las altas frecuencias de emisión de energía -o microondas- que se enfocan en su interior, hace que las moléculas de agua del alimento friccionen entre sí de forma tan rápida que al ir pasando el tiempo se provoca “un aumento consecutivo de temperatura”, hasta llegar al punto adecuado de calor para posteriormente poder consumirla.
 
La base técnica es exactamente la misma cuando nos acercamos una fuente de emisión de energía a nuestro propio oído, como lo es en este caso un teléfono celular, cabe aclarar que su potencia es por supuesto más baja que la de un horno de microondas pero los efectos son los mismos al generar un constante aumento de temperatura en el interior de nuestra cabeza, que como ya lo hemos mencionado anteriormente, un constante exceso puede llevar a efectos muy nocivos.
 
El uso excesivo de las redes sociales, los videojuegos, las aplicaciones móviles, la realidad virtual, al igual que el uso de dispositivos como las Tablets, han sido los causantes de que la sociedad misma de forma global se haya desvinculado completamente de la naturaleza. Se debe de tomar con ello ciertas medidas pertinentes para crear una conciencia de responsabilidad sobre el uso de este tipo de tecnologías, enfocándonos sobre todo a los niños y jóvenes para un saneamiento en estas generaciones.
 
Es muy claro que la tecnología no se detendrá en su constante desarrollo, pero debemos ser conscientes que debemos tener un control sobre ella, y que no sea la propia tecnología la que nos controle a nosotros, sobre todo por nuestra propia salud tanto física como mental.
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