NIDO DE VÍBORAS

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DE ACUERDO con la Asociación de Licoreros de Cancún, la reforma a la Ley de Bebidas Embriagantes del estado es lesiva a sus intereses porque les restringe su capacidad de hacer dinero, que es de lo que se trata cualquier negocio.

 
 
 
POR: ALBERTO CHUC 
LA REFORMA de la discordia establece, entre otras cosas, que los expendios de alcohol dejen de vender su producto antes de la medianoche, lo que a decir de Miguel Ángel Aznar Loeza, líder de los licoreros, implicaría cerrar la llave del dinero que ingresa a sus cajas registradoras, ya que a partir de esa hora es cuando la clientela suele abastecerse.
 
PERO NO serían los únicos afectados, porque en el municipio ya prevén que con la reforma dejen de ingresar unos 60 millones de pesos a la Tesorería, lo que representa una jugosa lana que no cualquiera se resigna a perder así como así, por lo que incluso ya hasta hablan de poner una controversia constitucional.
 
LA IDEA detrás de la ley es que los consumidores habituales no puedan acceder tan fácilmente a su veneno, lo que ayudaría a reducir la inseguridad y la violencia ligadas a su consumo vía los borrachos pendencieros y los ánimos disolutos que provoca su ingesta.
 
“NO ES cierto”, dicen los vendedores de chelas y demás, y en parte tienen razón en que la inseguridad no es culpa directa de ellos; pero negar que la base de su negocio es el comercio de una sustancia adictiva tampoco ayuda mucho.
 
¿QUÉ PASARÁ? Lo más probable es que la venta de esa droga aceptada socialmente que es el alcohol siga adelante en las condiciones previas (y si no, ya encontrarán el modo de darle la vuelta); de ese tamaño es su poder, que no sólo consumidores sino hasta distribuidores y autoridades se quejan si no les dejan continuar con el bisne.
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“¡YA SÉ!, ¿y si declaramos a Tajamar como área natural protegida? Con eso acabaríamos con el lío que se traen allí y ganaríamos puntos como amigos del medio ambiente, ¿no?”.
 
ALGO ASÍ es lo que debieron haber pensado los genios detrás de la idea grandota de elevar malecón Tajamar a esa categoría, puesto que de esa forma ya no habría modo de construir allí torres de edificios ni nada parecido, lo que pondría fin a tanto pleito.
 
NO SUENA mal, si no fuera porque luce como ironía eso de ponerle el letrerito de área natural protegida a un espacio que ya fue arrasado y en cuya extensión hay calles para el tránsito vehicular construidas sobre vegetación que nadie protegió en su momento.
 
ES DECIR, estamos ante otro típico caso de tapar el pozo cuando ya se ahogó el niño, pero gracias por participar…
 
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¿SE PUEDE morir de éxito turístico? Parece que sí, y para evitarlo hay varios ejemplos alrededor del mundo de intentos por limitar el daño que trae la desmedida afluencia de visitantes.
 
EN VENECIA ya se colocaron torniquetes para regular la entrada a la ciudad; en Barcelona ha crecido un sentimiento llamado turismofobia y ahora, en Machu Picchu, entró en vigor un reglamento que pone horario a las visitas con el fin de aligerar la presión sobre el sitio.
 
AQUÍ TODAVÍA no llegamos a eso, pero tampoco estamos tan lejos: no olvidemos que el año pasado en Holbox los habitantes amagaron con cerrar el ingreso a la isla. Cuando veas las barbas de tu vecino remojar…