A la mesa con Dalí

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Ayer se cumplieron 30 años desde el fallecimiento del pintor Salvador Dalí, quien siempre demostró interés en la gastronomía.

 
 
POR: ANGELA MÉNDEZ/AGENCIA REFORMA
CIUDAD DE MÉXICO.- Hace 30 años que abandonó este mundo, pero el legado gastronómico del pintor surrealista Salvador Dalí sigue vigente.
 
El originario de Figueres, España, quien desde los 6 años expresó su deseo de ser cocinero, dejó testimonio de su pasión culinaria en el libro “Les Dinners de Gala”.
 
Publicado en 1973, el tomo recoge 136 recetas, la gran mayoría de corte francés, y está adornado con 55 ilustraciones a color realizadas por el genio surrealista.
 
“Nuestras mandíbulas constituyen la herramienta más eficaz del conocimiento filosófico”, solía afirmar Dalí.
 
Platos exóticos, huevos-crustáceos, carnes, caracoles-rana, pescados-mariscos, caza-aves, cerdo, vegetales, afrodisiacos, repostería y entremeses, son parte del menú que proponía el pintor en 12 capítulos.
 
“Su relación con la comida es profunda y continuada. Es un amante de la cocina y lo comestible juega un papel de gran importancia en su iconografía”, afirma Montse Aguer, directora del Museo Dalí de Figueras.
 
Cuatro años más tarde de la publicación original, el autor de Teléfono Langosta lanzó el libro “Los Vinos de Gala”, con el cual proponía una opción de maridaje para el primer tomo.
 
El volumen dedicado a los vinos contiene 140 ilustraciones y clasifica los fermentados por las sensaciones que producen a quienes lo beben.
 
Los diez vinos divinos y los diez vinos de Gala son los dos bloques que conforman el ejemplar, que además cuenta con tres anexos: vinos del mundo, viñedos de Francia y consejos para los aficionados.
 
Para esta publicación colaboró con el viticultor galo Louis Orizet y el escritor Max Gérard.
 
“Les Dinners de Gala” y “Los Vinos de Gala” recientemente fueron reeditados en español a un precio accesible. Las obras originales se subastan por más de mil dólares.
Y en las golosinas…
 
La huella de Dalí no sólo quedó en la cocina gourmet. El español colaboró con Enric Bernat, fundador de la empresa responsable de una popular paleta: Chupa Chups.
 
El logotipo que lleva la envoltura, una margarita con el nombre de la golosina en el centro, fue creado por el ícono surrealista
 
Bernat acudió en 1968 en busca del artista y se dice que éste le entregó el primer borrador en una servilleta. En la década de los años 80 se realizaron ligeras modificaciones al logo, pero no ha cambiado mucho desde entonces.