‘¡Queremos que se vaya Nicolás!’

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La primera víctima mortal se llama Alixón Pizani, de 16 años, muerto por un balazo el martes en Catia.

DANIEL LOZANO/ Reforma

CARACAS.- En la Venezuela capaz de situar en el tablero político a dos Presidentes a la vez, el hecho más sorprendente de ayer fue que los “cerros bajaron”. Una leyenda urbana nacida durante la insurrección popular de 1989, el histórico “Caracazo”, cuya represión causó la muerte de cientos de personas.

Los cerros, favelas populares, encabezaron las protestas desde el lunes, cuando habitantes de Cotiza se lanzaron a las calles para apoyar a los 27 guardias nacionales sublevados contra Nicolás Maduro en el cuartel Waraira Repano.

Los vecinos fueron reprimidos con gases lacrimógenos y perdigones. El lema de los manifestantes corrió después como la pólvora en más de 30 barrios pobres de la capital. “¡Lo que queremos es que se vaya Nicolás!”.

Las consignas contra el sucesor de Hugo Chávez se unían a las condenas por los efectos de una hiperinflación rampante. Prendida la llama, esta no ha dejado de crecer.

La primera víctima mortal se llama Alixón Pizani, de 16 años, muerto por un balazo el martes en Catia, zona popular muy cercana al Palacio de Miraflores.

Los tambores de la protesta sonaron muy fuertes esta semana en Caracas, pero, ayer, la violencia se esparció por todo el país. Nada se salvó durante los incidentes, incluso los símbolos.

En San Félix, al este, ardió una estatua de Hugo Chávez y la Policía retiró los restos, que habían sido colgados de un puente.