Aguarda rescate joya patrimonial

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A 16 meses del terremoto que derribó media cúpula, unas 300 toneladas, sus fragmentos prosiguen apilados al exterior e interior del recinto de la Colonia Guerrero.

 
 
 
 
POR: YANIRETH ISRADE/AGENCIA REFORMA
CIUDAD DE MÉXICO.- Aunque el Órgano Interno de Control (OIC) de la Secretaría de Cultura (SC) emitió observaciones a la dependencia por el retraso en la reconstrucción del Templo de Nuestra Señora de los Ángeles, dañado por el sismo del 19S, éste permanece sin intervenir y acumula deterioros.
 
A 16 meses del terremoto que derribó media cúpula, unas 300 toneladas, sus fragmentos prosiguen apilados al exterior e interior del recinto de la Colonia Guerrero, constató REFORMA durante un recorrido.
 
El siniestro dejó un boquete abierto a la intemperie, que dispersa y cubre de polvo muebles y obras de arte sacro, bajo exposición, además, del sol, el viento, la lluvia y el asedio de aves, que incluso ya anidan en el segundo templo mariano más importante de la Ciudad de México, después de la Basílica de Guadalupe.
 
La porción de cúpula que permanece en su sitio -otras 300 toneladas- representa un riesgo para la comunidad, desesperada porque las autoridades posponen una y otra vez el inicio de os trabajos de restauración, explica el sacristán Marco Antonio Fuentes, testigo de los múltiples especialistas, de México y del extranjero, que han acudido al templo para emitir opinión sobre cómo proceder, sin que sus puntos de vista se traduzcan en acciones.
 
“La gente quiere que abran la calle; los vecinos están molestos porque no pueden ocupar sus viviendas (adyacentes al templo), y quienes las ocupan viven con la zozobra de que les caiga el resto de la cúpula”, dice.
 
La escuela vecina, por ejemplo, cuya rehabilitación ha concluido, no puede funcionar por la amenaza que representa el recinto religioso.
 
El OIC revisó las acciones de rescate patrimonial emprendidas por la SC con recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) en 2017 y detectó omisiones en los procedimientos previos a la formalización de contratos, una inadecuada supervisión de obra, problemas de planeación y coordinación, inconsistencias de información “y falta de evidencia que acredite su veracidad”.
 
Tales problemas los menciona el informe “Recuperación del patrimonio cultural dañado por los sismos de 2017”, que documenta las labores de la Secretaría de Cultura del 7 de septiembre de 2017 (cuando sucedió el sismo previo al 19S) al 30 de septiembre de 2018. Destaca el caso del Templo de Nuestra Señora de los Ángeles debido al “retraso en trabajos urgentes de reconstrucción y falta de mantenimiento al inmueble”.
 
La Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la SC, responsable de atender los inmuebles históricos dañados en la Ciudad de México y de gestionar los Apoyos Parciales Inmediatos (Apin) del Fonden, suscribió 40 contratos para igual número de recintos, entre ellos el templo de la Guerrero, que recibió casi 3 millones de pesos, según la cifra proporcionada por el titular del área, Raúl Delgado, en enero de 2018.
 
En esa fecha, la empresa Sakbé advirtió que retiraría los andamios colocados para apuntalar el templo porque la SC no pagaba el alquiler de los mismos, aunque al final lograron un acuerdo.
 
Desde el año pasado el INAH conduce las labores que devolverán la integridad al inmueble, tras el retiro de la Dirección de Sitios y Monumentos. El cambio de riendas, sin embargo, no significó el comienzo de trabajos: en 2018 representantes de Instituto informaron a la comunidad que las obras comenzarían en noviembre, luego en diciembre y ahora mencionan febrero. Por lo pronto, la autoridad responsable, se les indica, trabaja desde el escritorio.
 
En 2018 solo se retiró escombro y liberó la banqueta sobre la cual se amontonaban los pedazos de cúpula. El montón de fragmentos, sin más protección que una malla metálica, se recorrió unos centímetros. No se sabe si estos trozos, a cielo raso, expuestos a las inclemencias del tiempo, serán reintegrados al monumento.
 
Parte de la demora se atribuye a la falta de comunicación entre Sitios y Monumentos y el INAH, que produjo estancamientos y retrocesos, refirió Fuentes.