Nido de Víboras

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HAY PROBLEMAS cuya solución plantea tantas dudas que es difícil decantarse por una opción.

 

KUKULKÁN

HAY PROBLEMAS cuya solución plantea tantas dudas que es difícil decantarse por una opción. Es el caso del abasto de combustible a Quintana Roo, que debe seguir una laberíntica peripecia para llegar a los consumidores locales.

HASTA EL momento el esquema de abasto funciona, pero a un costo alto, ya que consume ingentes cantidades de horas-hombre y genera altas emisiones de contaminantes, por lo que al final el producto sale doblemente caro: en su precio al cliente último y en su costo para el ambiente.

PARA TRATAR de mejorar esta situación se ha propuesto, desde hace rato, 2014 para ser más precisos, la construcción de un centro de distribución y almacenamiento que elimine algunas etapas del viaje del combustible desde Tamaulipas y Veracruz, con el consecuente ahorro para todos.

AHORA BIEN, las dudas asoman cuando se considera que dicho centro de almacenamiento, que requeriría de instalaciones especializadas, sería construido a unos ocho kilómetros al sur de Playa del Carmen.

PORQUE SUCEDE que esa zona tiene una alta concentración de atractivos, principalmente playas, cenotes y vestigios arqueológicos, muy sensibles a cualquier tipo de contaminación por hidrocarburos.

ADEMÁS DE que los buquetanques que trasladan el combustible habrían de circular junto al Gran Arrecife Mesoamericano, con el consecuente riesgo que representaría para el mismo. Es decir, la solución implica elevar el riesgo de daño al principal activo de la región: la actividad turística. Lo cual lo hace poco menos que inviable.

¿CÓMO ASEGURAR entonces el abasto de combustible? Quizá la respuesta está en lo contrario, en reducir su consumo, volvernos menos dependientes de las gasolinas. ¿Cómo? Mediante el impulso de alternativas de transporte individual como la bicicleta y los vehículos eléctricos, mejorar la planeación urbana de ciudades como Cancún y Playa del Carmen para que la movilidad sea más eficiente, el Tren Maya…

LA OPORTUNIDAD está ahí: podemos ser ejemplo en el uso eficiente de recursos y soluciones innovadoras. Ahora falta que queramos.

EL GOBIERNO federal desapareció el Consejo de Promoción Turística y ante el grito en el cielo de los turisteros por miedo a perder cartel internacional, ahora tenemos un nuevo Atlas Turístico digital.

DICHO CATÁLOGO, porque eso es a final de cuentas, un muestrario de atractivos de México para el mundo, es bienvenido pero resulta una solución parcial e insuficiente; porque si bien los viajeros planean cada vez más sus traslados y elijen sus opciones por internet, eso no sustituye una buena campaña.

VIVIMOS EN el siglo 21, pero los clicks en una pantalla no reemplazan una buena promoción como las de antes, en las que el tacto y contacto con el potencial visitante o touroperador que visita una feria deja una impresión más perdurable que una exposición de 20 segundos en una pantalla, donde la atención es más dispersa.

BIENVENIDO EL Atlas, pero esperemos que no sea la única fuente de información que el viajero pueda encontrar de todo lo que tenemos que ofrecer.

POR CIERTO, ¿le tocó muñequito en la rosca del Día de Reyes? No olvide que mañana es 2 de febrero, fecha en la que se ha de pagar la deuda tamalera. Deje una buena impresión y cumpla con su deber o exija a quien haya sacado el niño que honre el compromiso. ¡Provecho!