Recordando a Marycarmen Pérez

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“Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.” Miguel Hernández.

 

 

 

Por: Abraham Guerrero

Este miércoles, en un mensaje por whatssapp, Antonio Uribe nos anunció a algunos amigos que su esposa, la artista plástica Marycarmen Pérez había fallecido. Fue una noticia demasiado triste. A finales del año pasado regresando de Japón, donde montó una exposición en la Embajada de México, le detectaron un agresivo cáncer gástrico.

 

No puedo dejar de pensar que la muerte es una auténtica chingadera. Siempre se me dificulta enfrentarme a ese tipo de dolor. Como dice la Elegía a Ramón Sijé, “que por doler me duele hasta el aliento” porque hasta hace unos meses estábamos planeando la ampliación de la exposición “Diálogos secretos”.

 

Maricarmen siempre fue generosa con sus amigos y con Cancún. La conocí cuando junto a su esposo Antonio acababan de abrir Divertimento en un costado del hotel Ibis. Era un pequeño café que pronto creció en intensidad por las actividades culturales que se programan. Yo salía del supermercado y vi que daban clases de dibujo. A mi hijo le gusta dibujar así que pasamos a pedir informes. Me encontré con Francisco Quintanar, viejo amigo y extraordinario grabador, a quien no veía desde hace años. Después de un breve diálogo, Maricarmen me invitó a que participara en las actividades del café. Poco a poco fuimos haciéndonos amigos porque siempre me dio la impresión que era una de esas amistades que están anunciadas desde antes de conocernos.

 

Ella y Antonio eran cómplices. Cada vez que nos veíamos me contaban de algún proyecto que traían entre manos. Lo más extraordinario es que la mayoría de ellos se realizaban a pesar de las trabas de los funcionarios públicos estatales o municipales. La tenacidad de ambos para buscar patrocinios y apoyos rindió frutos en los Encuentros de Gráfica, en los que han logrado convocar a importantes artistas nacionales y extranjeros para que compartan en Cancún su saber.

 

La veo con su extraordinario don de buscar el lado positivo de las cosas, incluso en el económico. Con su experiencia como agente inmobiliaria tenía la capacidad de ver posibilidades financieras hasta en lo más difícil. Sus consejos por lo tanto no eran sólo de cuestiones intelectuales estéticas sino también de índole intelectual financiero.

 

Quedan pendientes tantos proyectos, muchas ideas, hartas pláticas, comidas y tantas chelas.

 

De verdad que no puedo dejar de pensar en qué chingadera es la muerte cuando llega así. A Antonio, a su madre, a sus hijas les mando un cariñoso abrazo.