Inteligencia constructiva

La intención de Francisco González es crear un nuevo entendimiento constructivo que apele al carácter contextual de las obras

 

 

Por: Nayla V. Magaña/Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 10-Feb-2019 .-La carrera del arquitecto Francisco González-Pulido despuntó en Chicago, al afiliarse a Murphy/Jahn, despacho al que llegó como colaborador en 1999 y del que seis años después se convirtió en socio y presidente. Ahora, con 18 de trayectoria, el egresado del TEC de Monterrey ha decidido crear su propio estudio: FGP Atelier.

Su intención es crear un nuevo entendimiento constructivo que apele al carácter contextual de las obras. Su experiencia dentro del sector tecnológico y en la manufactura de grandes proyectos aeroportuarios le han ayudado a labrar camino, principalmente, en dos fructíferos mercados: Asia y Latinoamérica.

González Pulido reconoce que el principal valor de un cambio profesional de este tipo es la diversificación de los desarrollos en los que ahora puede empezar a trabajar.

 

¿Qué características definen a tu nuevo despacho?
Yo tenía el interés de regresar a lo básico, pero con mucho enfoque en el detalle. De alguna manera, por eso el estudio se llama Atelier. Además, yo soy muy fanático de Yves Saint Laurent, su trabajo me parece que es extraordinario y es un diseñador que trabaja en el detalle de las cosas. Ese es el acercamiento que tienen los ateliers, proyectos hechos a mano, a la medida, era un poco la intención que yo tenía.

 

¿Cómo defines tu perfil de trabajo?
El bagaje que tengo es muy técnico. Soy un arquitecto diferente en el sentido de que entiendo bien la estructura y todos los sistemas y detalles constructivos, los temas energéticos. El tema de ingeniería de los proyectos forma mucha parte de mi filosofía de diseño, es muy integral en el proceso. Para mí es muy importante eliminar lo que no es esencial, es decir, cada vez hacer más con menos. Creo que el tema de los recursos, y no sólo relacionado con cuestiones sostenibles, sino desde una perspectiva filosófica, la idea de transparencia y cómo convertir los espacios, de cómo conectar la ciudad.

 

¿Cómo cambia la arquitectura del trabajo con Helmut Jahn al que has emprendido en tu propia firma?
Siento que en el estudio anterior estaba esa ausencia de la poética y del contextualismo, entonces la obra que estoy empujando ahora es una propuesta que tiene esos factores, extremadamente funcional y técnica, pero buscando algo que yo he llamado el contextualismo tecnológico. Así, a los lugares que voy busco la asociación con materiales locales.

 

¿Cuáles son los materiales o las formas constructivas con los que has experimentado a lo largo de los años?
No podría decir que hay un material en particular que esté utilizando ahorita que me sorprenda. El cristal sigue siendo uno de los más innovadores porque las posibilidades que tenemos de control son increíbles, con capacidades acústicas, térmicas, dependiendo de cómo lo trates, lo ensambles o lo armes. El metal y las piedras son mucho más limitados en ese sentido.

Las resinas plásticas también se están convirtiendo en algo increíble. Empieza a haber, sobre todo con la fabricación de computadoras, concretos con impresoras 3D, por ejemplo. Yo creo que ahí hay un potencial tremendo, el tema es que aún no es una industria tan desarrollada y sigue siendo muy costosa.

¿Cuáles son los puntos de encuentro y diferencia entre trabajar en Asia y Latinoamérica?
Son mercados muy parecidos y eso los hace muy fascinantes porque son culturas completamente opuestas. Las tecnologías constructivas y las nociones espaciales, también. México, en particular, es un país monumental, de gran escala y somos muy generosos en el uso del espacio. En Asia, dependiendo de dónde trabajes, cambia muchísimo. Acabo de terminar un proyecto en Tokio donde los estándares y todo está muy medido y no te puedes exceder en metros cuadrados porque el costo de la tierra es altísimo.

¿Cuál sería el proyecto más ambicioso que te gustaría llevar a cabo?
Aunque no es tal cual a lo que me refiero, le traigo muchas ganas a una biblioteca mediática, digamos, más bien, un híbrido entre entre biblioteca, museo y centro cultural muy tecnológico.

Creo que se ha sobrepoblado el mundo de lo que le llamamos “uso mixto”, y éste es el típico concepto de hotel, centro comercial y oficinas. Yo lo que me imagino es que un sólo edificio contenga todas esas funciones y creo que ahí las oportunidades de innovación son tremendas. Imagino una construcción con cuatro o cinco funciones muy disímiles contenidas en un sólo espacio, con grandes oportunidades de innovación urbanas, tecnológicas y culturales.

¿Cuál destacarías como el principal reto de la profesión?
Creo que la arquitectura es una profesión que se está transformando muchísimo y que si los arquitectos no tenemos cuidado, está por convertirse en obsoleta. Parte de nuestra responsabilidad con la profesión es hacernos más constructores que diseñadores.
Ahora con las herramientas digitales, el futuro se ve más cerca y creo que esa es una responsabilidad que tenemos hacia la profesión: moverla del escritorio a la obra.

¿Cómo se logra hacer buena arquitectura?
Es imposible pensar que un arquitecto va a cambiar la Ciudad. Esto es un proceso de colaboración de muchas fuerzas. Yo siempre digo que un buen proyecto no es resultado de un buen arquitecto, sino de un buen cliente y una buena ciudad y una buena comunidad. En ese balance de fuerzas surge una arquitectura extraordinaria. Ahí la arquitectura deja de ser formal y se convierte realmente en contextual: cuando te reconoces a ti mismo, cuando como ciudadano ves un edificio y sientes que habla de tu país o tu ciudad. Cuando eso pasa, creo que la arquitectura logra algo increíble.

¿Cuál es el legado que te gustaría dejar dentro de la arquitectura?
Me gustaría que si alguien ve mi obra no diga que hice algo superfluo, sino que lo hice porque era necesario. Eso, a veces, se me hace un reto muy difícil y estoy trabajando en ello, por sigo aquí intentándolo.

TABLA
Obras en curso
– Torre Faceta, en Shenzhen, China
– Centro de Convenciones de Shenzhen, China
– Estadio de los Diablos Rojos -en colaboración con ADG-, en CDMX, México
– Laboratorio de Nanotecnología del TEC de Monterrey, en Monterrey, CDMX
– Oficina Regional de Land Rover, en Shanghai, China
– Centro Financiero Internacional de Shanghai, en China