Simulando la realidad

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Un simulador por lo general es un programa informático que nos permite reproducir eventos pasados, presentes y futuros.

 

 

 

POR: Jimmy Herrera

 

Hace pocos días tuve la oportunidad de analizar un nuevo simulador astronómico, que debo decir me dejó completamente asombrado. No sólo por la cantidad de datos precisos que pude obtener mientras lo utilizaba en mi computadora, sino también por la excelente calidad de gráficos que mostraba.

 

Un simulador por lo general es un programa informático que nos permite reproducir eventos pasados, presentes y futuros, para estudiar sucesos, acciones o modelos específicos. Pero también existen simuladores que son demasiado complejos (técnicamente hablando), ya que estos nos permiten “reproducir sensaciones físicas” para obtener la percepción de un entorno lo más real posible.

 

Los primeros simuladores datan de la década de los años cuarenta, cuando se comenzaron a realizar los primeros experimentos de propulsión basados en cohetes. Por ejemplo, militares voluntarios estadounidenses (como el Coronel John Stapp) fueron colocados sobre un trineo de rieles en el desierto de Nuevo México, y con la fuerza de propulsión de dos pequeños cohetes se sometieron a alcanzar una velocidad de hasta 1,000 Km/h “en tierra”. El fuerte impulso experimentado en ellos por la tremenda velocidad ejercida, sirvió para obtener los primeros datos de la capacidad de resistencia humana bajo una extremada fuerza de presión. Hoy en día gracias a esta simulación, los pilotos de caza pueden eyectar de su asiento sin problema alguno cuando su avión presenta algún tipo de contingencia, volando a extremas velocidades.

 

A finales de los años cincuenta durante el surgimiento de la nueva industria aeroespacial, nuevos simuladores se hicieron presentes para la preparación y  entrenamiento de los primeros cosmonautas y astronautas. El uso de ellos logró también que los científicos obtuvieran nuevos datos detallados sobre las capacidades psicológicas, físicas y mentales de aquellos que se sometían a los diversos entrenamientos y situaciones simuladas que recreaban una realidad lo más certeramente posible.

 

En los años sesenta, el uso de simuladores se aplicó en el programa espacial Apolo de la NASA. Con el uso de una réplica exacta del módulo lunar, los astronautas en tierra practicaban constantemente los procedimientos, maniobras y distintas contingencias, para poder llegar a la Luna de manera totalmente exitosa. Durante las simulaciones se les presentaron todo tipo de escenarios, desde un alunizaje con éxito, hasta fallas inoportunas en sus instrumentos con la finalidad de aprender a controlar una situación de crisis. Tal vez usted recuerde la película Apolo XIII, donde el astronauta Ken Mattingly se encuentra en el interior del simulador Apolo revisando procedimientos en tierra para ayudar a sus compañeros a regresar sanos y salvos de su misión fallida en el espacio, debido a la explosión de uno de sus tanques de Oxígeno en la nave. Fue gracias a este simulador en tierra que se logró traer de vuelta a la tripulación del Apolo XIII.

 

Es interesante saber que el uso de simuladores no es exclusivo del ámbito aeroespacial, sino que también lo podemos encontrar en la industria aeronáutica, médica, militar, de negocio, electrónica, ingeniería civil, arquitectura, y un largo etcétera.