Avaricia de NY aniquila Tulum

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La voracidad hotelera en Tulum, sobre zonas selváticas, ha sido mortal para la fauna local.

 

 

 

POR: ÁNGELA MÉNDEZ / AGENCIA REFORMA

CANCÚN, Q. ROO.- Tulum se hizo conocido por ser un destino que ofrecía aguas verde-azules y paz. Actualmente enfrenta problemas ambientales, en gran medida por la incontrolable marea de construcciones dentro de sus selvas, con afectaciones mortales a la fauna local, arrastrada por una ola de hombres de negocios estadounidenses, provenientes en su mayoría de Nueva York.

Así lo describe la revista “New York Magazine” en un reportaje titulado “¿Quién mató a Tulum? Avaricia, gringos, diésel, drogas, chamanes, algas, y discotecas en la jungla”. Ahí, se pone como ejemplo lo sucedido con el Grupo Gitano, responsable de un restaurante bar que abrió en 2013, a cargo de los empresarios Derek Klein y James Gardner.

“Queríamos traer un poco de Nueva York a Tulum. Fuimos los primeros en hacer eso”, dijo Gardner a “New York Magazine”.

Más tarde, ellos se asociaron con Melissa Perlman, quien buscaba desarrollar un concepto al que llamó eco-chic.

“Antes de entrar, era un lugar hermoso. Ahora es un negocio”, afirmó Perlman.

Los socios acordaron el crecimiento de Gitano, con una sala llamada “Jungle Room”. Este espacio se construyó sobre manglares, los cuales están protegidos por leyes ambientales mexicanas e internacionales, ya que son un sistema de filtración importante para los ríos subterráneos.

Al ser cuestionado, Gardner declaró que no habían destruido ningún manglar y que buscaban ser un negocio sostenible. Sin embargo, las paredes de “Jungle Room” fueron diseñadas para que a través de ellas pasen las ramas de los árboles, de manera forzada.

Gardner decidió exportar la marca. Construyó un Gitano, en Nueva York, el cual fue cerrado después por el Departamento de Salud debido a que no desechaba apropiadamente las aguas residuales.

 

 

LA VENTA ILEGAL DE TIERRAS

En la década de los años 70, el gobierno de México dedicó unas 10 mil 117 hectáreas a terreno ejidal. A pesar de ello, muchos de los agricultores que recibieron tierras se proclamaron dueños y las vendieron a empresarios alrededor del mundo, según reporta “New York Magazine”.

Uno de los compradores fue el actor Roberto Palazuelos, quien es dueño del hotel “Ahau”. El histrión, como muchos, ha enfrentado en varias ocasiones acusaciones legales por personas que se dicen dueños de la tierra en la que está construido su centro de hospedaje.

Para recuperar la propiedad, Palazuelos acordó nuevamente la compra del terreno e invitó a muchos otros hoteleros a llegar al mismo trato, entre ellos Nuno Silva, abogado portugués dueño del hotel “Uno Astrolodge”.

En junio de 2016, un grupo, con órdenes judiciales oficiales y machetes, tomó 17 hoteles reclamando que el espacio era suyo. Sin embargo, el caso no procedió y muchos de esos sitios permanecen en el limbo legal.

 

 

SEÑOR TULUM

  1. J. Thoman, un agente de bienes raíces que se autonombra “Señor Tulum”, ha sido uno de los principales empresarios que ha vendido tierras en selva virgen, desde el año 2000.

“Soy un empresario, y estoy aquí por el dinero”, declara sin empacho.

Thoman contó a “New York Magazine” que en 2004 vendió al dueño de una reconocida marca europea de moda un pedazo de selva por 180 mil dólares. El terreno ahora vale 1.4 millones.

También vendió otra área, que cuenta con un río subterráneo. Y tan sólo a inicios de año ya había vendido ocho lotes.

“Tienen unos pocos millones de dólares y dicen: ‘vamos a comprar un lugar en Tulum, conseguiremos 16 parlantes, ponemos un DJ y jodemos todo esto’, expresa Eugenio Barbachano Loza, director Turismo en este municipio.

 

 

DESASTRE AMBIENTAL

Actualmente, Tulum tiene 40 mil residentes y se espera que en 11 años llegue hasta 200 mil. Los rellenos sanitarios, ubicados muy cerca de la ciudad, alcanzarán su máxima capacidad antes de lo previsto.

En la playa no hay electricidad, por eso usan generadores de diésel que contaminan. No hay un sistema de alcantarillado y los residuos que se filtran por el suelo, de piedra caliza, llegan hasta el océano poniendo en peligro al arrecife de coral.

La selva se está vendiendo casi sin control alguno. Actualmente, el “Señor Tulum” está por cerrar un trato por 1.7 kilómetros cuadrados.

La organización “Red Tulum Sostenible” acusa que en la década de los años 90 era común encontrar monos y tucanes en el área, pero ahora son difíciles de encontrar.

“New York Magazine” reporta que aunque el sargazo es uno de los problemas más conocidos de Tulum, hay otras amenazas como la avaricia de los empresarios.

“Mi proyecto para este año, a falta de un mejor término, es salvar a Tulum”, sentenció Barbachano Loza.