Muerte lenta a mercados

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Los mercados públicos que agonizan ante el desdén de las autoridades en Benito Juárez.

 

 

POR: MARCO ANTONIO BARRERA / ARIEL NOYOLA

CANCÚN, Q. ROO.- Instalaciones en ruinas, locales abandonados, ausencia de clientes, inseguridad pública, vacíos legales en la propiedad de la tierra, deudas con bancos, fideicomisos y administraciones internas, cobros excesivos de derechos municipales y hostigamiento de inspectores enmarcan la realidad de los mercados públicos que agonizan ante el desdén de las autoridades en Benito Juárez.

 

En esta soledad comercial que enfrentan locatarios hace más de una década se suman promesas incumplidas de autoridades que desconocieron acuerdos de administraciones anteriores y exigieron pagos duplicados por la desincorporación de mercados.

 

En algunos casos, como el Mercado Independencia, los locatarios pagaron doble  el monto solicitado por autoridades, pero al final no escrituraron porque se les vendió un terreno que estaba hipotecado. A la fecha, aún no tienen la propiedad legal de sus negocios.

 

Hace 27 años se decretó la desincorporación patrimonial de 11  mercados públicos en Benito Juárez por representar “una carga más que un apoyo” para el desarrollo del municipio, según el Decreto 61 aprobado por la VI Legislatura de Quintana Roo.

 

A partir de entonces los municipios dejaron de apoyar a locatarios. Sólo los mercados que se vincularon a la actividad turística progresaron, como el Mercado Javier Rojo Gómez, de la Supermanzana 23 y el 115 Constitucional de la 28, además de El Parián en la 23.

 

En contraste, otros centros de abasto habitacionales quedaron olvidados y sus moradores quedaron en el desamparo, sin apoyos y su desaparición será cuestión de tiempo.

 

Luis Alfonso Braga, administrador de El Chetumalito, reconoció que la situación financiera interna que atraviesan es grave. De 65 locales sólo funcionan 22 porque son los únicos que están libres de gravamen bancario, mientras que el resto (43) arrastran adeudos con Banamex. Por intereses deben montos de hasta 100 mil pesos, cuando el local fue vendido en 40 mil pesos hace 17 años.

 

Reconoció que la administración interna también cuenta con relación de locatarios morosos, con adeudos de 30 hasta 60 mil pesos por incumplimiento de mantenimiento, seguridad y basura durante más de una década. “Ese tipo de negocios son los que están cerrados”, comentó.

 

En el Mercado Independencia, uno de los cuatro locatarios que aún persisten de los 38 originarios, el cual solicitó anonimato, recordó que el ex alcalde Carlos Javier Pérez Gardín encabezó una junta con comerciantes hace 20 años. De la reunión se acordó pagar 14 mil pesos por cada uno para la adquisición de la tierra, misma situación ocurrió en 1994. “Terminamos pagando 25 mil”, señaló.

 

Contó que con el también ex presidente municipal Paul Carrillo “nos negaron la validez del pago porque habían transcurrido muchos años, pero finalmente lo convencimos de otorgarnos una carta de liberación actualizada”.

 

Sin embargo, no pudieron escriturar los locales comerciales porque el terreno que les fue vendido estaba hipotecado. A la fecha, el caso sigue pendiente de resolución en una notaría.

 

Y así la historia de casi todos los mercados municipales que se aferran a sobrevivir. Los comerciantes que aún quedan se dicen fundadores, algunos con más de 30 años de esfuerzo, de ahí que hacen hasta lo imposible por mantenerlos a flote.